POPULAR Y MODERNO

18 abr, 2008 por

Desde su apertura, Las Tortillas de Gabino ha sido todo un éxito, como atestiguan los llenos diarios que registra el establecimiento. La fórmula del éxito popular parece sencilla: una casa de comidas de aspecto muy moderno, informal en sus planteamientos, donde se come bastante bien (sobre todo con sabores caseros) a precios más que razonables. Dividida en dos comedores, el gran problema es el ruido. Cuando el local está lleno, que suele ser casi siempre, el ambiente llega a ser ensordecedor. Y los llenos provocan también algunas insuficiencias de servicio.En cuanto a la carta, la fórmula es tan sencilla como el planteamiento general. Un interesante apartado de entradas, adecuadas para compartir, cuatro o cinco platos principales y un apartado destacado que es el de las tortillas, que dan nombre a la casa. Tortillas de patata que se sirven enteras en platos especiales y que van desde la más tradicional y recomendable de todas, llamada velazqueña, que es como se conocían las que servían en el primitivo La Ancha de la calle Velázquez (los responsables del establecimiento son hijos y sobrinos de los propietarios de La Ancha) hasta la de patatas con pulpo a la gallega que está francamente buena. Más regulares son la de patatas chips con salmorejo y la guisada con callos, mientras que la de lascas de bacalao, la negra (recubierta de tinta de calamares) y una de patatas a la riojana son muy interesantes.En las entradas predominan los sabores de siempre. Sobre todo en las excelentes y suaves croquetas de jamón ibérico, de las mejores que se pueden tomar en Madrid; en la ensalada de tomate kumato con cebolleta, o en unas albóndigas de ternera como las de toda la vida. Ya en los platos principales, una de las mejores opciones es el escalope San Gabino, que por su calidad y su tamaño recuerda a los que se han hecho célebres en La Ancha. Pero si optan por el taco de atún a la plancha, vuelta y vuelta, no quedarán defraudados.

Los postres están muy cuidados. Mantienen el aire casero aunque con algo más de sofisticación. Lo mejor, el pastel caliente de zanahoria y el flan de queso brie. Más regulares el helado de yogur con higos y el goloso de chocolate. La lista de vinos es breve, pero está seleccionada con muy buen criterio.

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