Tanta, low cost peruano
Tanta es el nuevo proyecto de Gastón Acurio (y de sus socios locales, los hermanos Aramburu) en Madrid, y la consecuencia lógica del éxito de la versión castiza de Astrid & Gastón, a su vez prueba fetén del interés que por estos pagos suscita la gastronomía Leer más »
Bonita terraza y poco más
La terraza de Viancco tiene unas vistas esplendidas, sillas cómodas, muy agradable, lástima que te pongan Kiss.tv para amenizar la velada.
La comida bastante regular, lo que pedimos para dos personas:
- Pizza, en la que el queso más parecia un engrudo que otra cosa.
- Ensalada Cesar, no estaba mal del todo, lechuga iceberg y anchoas enteras no incorporadas a la salsa, pero pasable.
- Escalope milanesa, durillo pero igualmente pasable.
- Una botella de vino blanco, del monton (16 eruos).
En total nos salio la cena por 70 euros. Juzguen ustedes mismos.
El servicio muy poco profesional, desde que nos tomaron nota hasta que trajeron el vino pasaron 15 minutos, menos mal que teniamos vistas.
Peggy Sue’s, vaya desastre
Que hamburguesas más regularcitas tomamos en este sitio…. Me habían dicho que no estaba mal pero fue un desastre de cena. Para empezar cuando llegamos nos dijeron que al ser turnos, solo teníamos una hora para cenar (turnos de una hora, increible). Si te retrasas ya te advierten de que postre es difícil que tomes y si alguien no ha llegado, ni te molestes en pedir….nunca he visto una cosa igual. Terminamos tomando los postres en un parque. No repito ni aunque me paguen
Asia Cuzco, un buen asiático
Una agradable visita a este restaurante asiatico situado al lado del Palacio de hielo de Madrid. Tiene una agradable terrraza en la entrada que proximamente se podra disfrutar. Local con clara connotación asiatica y para los no fumadores una gran noticia ya que tiene una clara separación de los espacios. Ofrecen dos menús uno con mezcla de chino y japo y otro chino fundamentalmente. El servicio es muy bueno y con ganas de agradar en todo momento. Nosotros probamos el menu mezlca de chino y japo y la verdad nos gustaron mucho los dos. En caso de elegir comer a la carta tiene muy buenas opciones entre ellas el pato crujiente.Muy buena relación calidad precio. Muy buena opción para comer por la zona… totalmente recomendable.
Casa Hortensia, borrado de la lista
Con cierta pena hemos decidido no volver jamás a Casa Hortensia para no tener que aguantar de nuevo las formas intolerables del personal y muy especialmente del que parece ser el patrón del restaurante. La verdad es que es una lástima, porque Casa Hortensia es un sitio que merecería la pena, por su buena cocina tradicional y sus precios ajustados, y si no fuera por los elementos mencionados y sus modales tabernarios que consiguieron hacer de nuestra última visita una pesadilla que no se repetirá, afortunadamente. La cosa empezó nada más llegar: a pesar de realizar la reserva con mención explícita de que acudiríamos con niños pequeños y un carrito, en cuanto nos vieron aparecer empezaron los problemas y las pegas, alegando que si se va con niños y carrito había que avisar. Peregrinaje por distintas mesas, a cada cuál peor que la anterior, suponemos que buscando asignarnos el rincón más desagradable, una difícil elección en Casa Hortensia, restaurantes feo y caótico donde los haya. Mucho hubo que insistir para que comprobaran la reserva en la que, efectivamente, figuraba la mención al carrito de las narices y a los angelitos que siempre nos acompañan. ¿Arreglado el equívoco? ¿Disculpas y aquí no ha pasado nada? No es el estilo del patrón, no. Lo que hasta entonces había sido el mero trato descortés de un maleducado pasó a ser casi agresivo, chulesco y faltón. Íbamos a comer porque no nos podía echar vino a decir. Veinte minutos después de llegar conseguimos sentarnos en una mesa, más que nada porque a esas horas, todos los que éramos y en el centro de Madrid, no íbamos a encontrar otro sitio para comer. A lo largo del almuerzo, el trato de los camareros fue desagradable y muy poco profesional, con constantes olvidos, retrasos y equivocaciones, justo lo contrario de todas las veces anteriores (unas cuantas) en las que habíamos comido en el restaurante. Si pretendían hacernos pasar un mal rato la verdad es que lo consiguieron. Y por el mismo precio han perdido como clientes a los componentes de tres familias con unas ganas locas de buscar prosélitos para la causa, como se puede apreciar. Al que vaya a Casa Hortensia le deseamos suerte.