Lo que faltaba

Desde el momento de su apertura la sucursal madrileña de Astrid y Gastón no ha cesado Leer más »

Un desastre

La noche comenzó con una pésima asignacion de la mesa, situada en una zona de paso a pocos metros de la entrada y pegada al repero, lo cual obligó a mi acompañante a verse obligada a moverse varias veces durante la cena.

La velada continuó con un servicio muy mediocre, lento y antipático. La ineptitud de la camarera que nos atendió fue del todo explícita cuando derramó una bandeja llena de cubiertos y copas con vino manchando, entre otras cosas, mi camisa, abrigo, pantalón y ropa interior y cubriendo el suelo y mi mesa de cristales rotos.

Sin haber recibido disculpas ni de la camarera ni del encargado decidí pagar la cuenta (46,50€) y marcharme. El encargado se comprometió a pagar los costes del lavado de la ropa.

Pizzicheria, y ya van…

Con éste que presentamos a nuestra distinguida audiencia ya son cinco Leer más »

Finos y Finas en Sierramorena

Y es que a la puerta de Finos y Finas debiera figurar, a modo de aviso, un trabuco bien visible para que el personal fuera preparado. A pesar de ser una taberna, la cena del otro día me costó 45 euritos. Eramos un grupo grande y pedimos 3 botellas de vino pero me pareció una pasada. Las raciones que compartimos no estaban mal pero tampoco hubo nada que me pareciera riquísimo. Las pencas originales. De segundo pedí “arroz delicioso con foie y huevo”. Todo menos delicioso, más bien seco e insípido. No repito. Me dió la sensación que el resto del grupo tampoco.

Un cena muy buena a pesar del rejón

La única queja que puedo hacer de este restaurante taberna es el gran rejón que nos metieron. Cenamos de maravilla unos entrantes como las anchoas con tomate raf, croquetas de jamón, y setas ( dos tipos diferentes una de ellas angulas de monte y la otra creo recordar que eran trompetas de la muerte) las elaboraron de dos formas diferentes unas de ellas al ajillo y otras con foie y jamón serrano. De segundo tomamos dos besugos a la espalda ( en su punto), dos huevos poché con trufa y unas alcachofas con almejas. Un postre tarta de chocolate. Por supuesto la cena estuvo bien acompañada de buenos caldos, un magnum y luego una botella normal, varias copas después de la cena y lo peor fue cuando llego la cuenta, no voy a pronunciarme de a cuanto ascendió la dolorosa pero he de decir que nos sinceramos y nos quejamos ante el asalto que nos habían realizado.