Un restaurante llamado tartán, dará mucho que hablar.

Este local innovador por los cuatro costados que ha sido inaugurado con gran tesón por parte de su propietario Javier Muñoz Calero, joven restaurador que se ha ido haciendo un hueco en el sector de la restauración desde hace tiempo en Madrid.

El local es de lo mas original desde su entrada como si de una casa de campo se tratara hasta sus interiores divididos en dos plantas con gran estilo y gusto por parte del decorador. Lo más característico del local es la tela con que están decoradas todas las mesas y que dan nombre al restaurante: el famoso tartán.

La cocina pone a disposición una parte que ofrece picoteo de latas de ventrescas,etc..,quesos así como una gran variedad de embutidos delicatessen o la parte de cocina propiamente dicha con una carta original en todos los sentidos, tanto por su forma de llegar al cliente: una hojas dispuestas en una libretilla dividida según las entradas, primeros, segundo y postres que se van clasificando según su elaboración. El servicio se caracteriza por su juventud lo que da un aire muy informal y desenfadado al local. A las mesas llegan varios tipos de panes así como regañás grandes y diferentes tipos de grisines sabrosos y crujientes enfundados en unos sacos muy originales.
Entre las entradas que probamos me gustaría destacar una ensaladilla rusa casi líquida que llega servida de forma original en un vaso amplio. Los chips de alcachofas crujientes con aceitunas negras o unos langostinos fritos con salsa romescu. De entre los segundos destacaría el atún rojo en tacos, el salmón confitado vuelta y vuelta o los huevos a baja temperatura con puré de patata y butifarra. Como se puede comprobar son platos con cierto toque de creatividad por parte de Javier pero que resultan de lo mas agradecidos en el paladar. Yo creo que no merece la pena continuar nada como comprobarlo con una visita a este local recién llegado a la capital y que seguro que va a dar mucho que hablar. Un servicio muy agradable y que con gran disposición atienden al comensal. Buena relación calidad precio. Enhorabuena Javier

Oriente a calidad precio estupenda

Estuvimos el domingo pasado comiendo en este restaurante 11 personas entre niños y mayores, todos salimos encantados. Los niños se lo pasaron estupendamente y los mayores aparte de comer muy bien nos salio bastante bien de precio (unos 20 euros adultos y 9 euros niños).
La comida francamente buena, sushi muy rico, platos orientales tipicos incluso mejor que en el oriental medio y los woks, yakitoris y tepanyakis estupendos, a gusto de cada cual con los ingredientes que le apetecian.

Muy recomendable volveremos sin dudarlo.

De lo mejorcito de Pozuelo

Tampoco es que haya que pasarse pero el restaurente está bastante bien, el pulpo delicioso, se hecha de menos algun pescado en la carta, las tortillas de betanzos estupendas y la carne de buey muy rica, quiza con demasiada grasa. Sales bastante bien de precio, unos 30 euros igual un poco más. El servicio rápido y eficiente por eso de que tienen dos turnos por las noches. El viernes si te descuidas terminas cantando karaoque que creo que es una de las pasiones del dueño.

Le Dragon, un buen asiático

La gran invasión de restaurantes asiáticos a nuestra ciudad ha hecho que dudemos mucho de la calidad de los mismos, sobre todo ante las noticias que llegan sobre la calidad de los alimentos y la higiene que mantienen en los locales. En este local que hemos estado hoy, pertenece al grupo de Café Saigon, Tse Yang, es decir a un grupo que se ha ido consolidando y cada vez de forma mas positiva en Madrid. El local estaba lleno y he de decir que el servicio fue muy correcto y rápido. Merece la pena destacar la ternera picante y crujiente, los tallarines con verduras y gambas, así como el pato crujiente. Buena relación calidad precio.

Conlaya en Madrid, restaurador cántabro.

Bien merece una visita este restaurante de reciente apertura en el barrio de Chamberí. Un local de dos plantas, con una mínima barra en la entrada. Pertenece a una saga de restauradores cántabros que han decidido instalarse en la capital de la mano de otros socios. Cocina de mercado con ciertos toques de autor y con claras tradiciones pasiegas. Entre la selección que hicimos para probar cabe destacar los langostinos crujientes así como la rabas de calamar. De entre los segundos digna mención al lomo de atún rojo ( en breves será difícil encontrarlo) con toque de soja y wasabi. El único plato que no nos gustó fue el pastel de berenjenas con queso ya que tenía un gran exceso de cebolla. Para terminar nos ofrecieron la torrija de sobao, postre muy aplaudido en todos su locales. Buena carta de vinos con bastantes denominaciones de origen. Buena relación calidad precio.