Cocina casera en pleno barrio de Salamanca

Pequeña taberna en la calle Lagasca donde desde hace un par de meses se puede picar algo en una mesas altas que tiene al lado de la barra o bien sentarse en un pequeño comedor que tienen al fondo. Tipo de cocina es tradicional, muy buen materia prima y la elaboración con mimo es decir como la “cocina de antes”. Podemos destacar de las entradas el salmorejo, buen jamón serrano acompañado de pan tostado regado de aceite de oliva, ensaladilla rusa y unos espárragos trigueros crujientes y bien fritos. De entre los segundos cabe destacar el pescado del día que Pepe haya encontrado en el mercado o un buen entrecotte acompañado de unas patatas fritas. Varios postres caseros. Servicio bueno y agradable. Estoy segura que no os defraudará.

Espectacular

Sencillamente espectacular, la atencion,simpatia,agrado y como se come de lujo, vamos que lo recomiendo a todo el que pueda y quiera disfrutar de un buen comer.

Un cambio radical……

En su momento cuando se abrió MOMA nos estábamos refiriendo a un multiespacio gastronómico donde poder tomar unas tapas en el bar, una cena de tipo asiático o bien tomar una copa. Recientemente ha surgido un cambio de manos por parte del restaurante y nos encontramos ante un restaurante de cocina de mercado con toques navarros. Local luminoso y muy agradable. Servicio muy correcto. Entre los platos solicitados cabe destacar los pimientos de Lodosa y la hamburguesa cortada a cuchillo muy sabrosa. Merece la pena darse una vuelta y conocerlo.

Fantástico Bristol Bar

Nuevo sitio en Almirante. Lo mejor es la carta de ginebras: gin-tonics, gin-fizz, todas las combinaciones que puedas imaginar, marcas totalmente desconocidas (la hendricks está demodé) y la tónica hindú fever tree, muy de moda últimante. La sorpresa es que además la comida está muy rica. Platos enormes, no te quedas con hambre. La hamburguesa con foie espectacular. Ideal para después de la oficina, servicio fabuloso

Restaurante romantico con cocina francesa de calidad

Fui el otro dia a cenar para celebrar mi aniversario de boda y el restaurante estuvo a la altura. Ambiente romántico y cocina de calidad con un servicio atento. Mi marido tomó el steak tartar que estaba excelente y yo tome el chateaubriand, solomillo, también riquisimo. No es barato pero sales con la sensación de dinero bien gastado.