El secreto de Pedro Espina

El restaurante de Pedro Espina se llama Soy, y es, en mi modesta opinión, el mejor japo de Madrid. Ni Kabukis ni gaitas, definitivamente Soy. Está escondido, literalmente, en la calle Viriato, casi esquina con Modesto Lafuente. Sin rótulo que lo identifique, es muy fácil pasar por delante sin encontrarlo. La decoración es de un minimalismo sin concesiones: el comedor es una caja de madera sin atributos, con apenas ocho mesas y una barra. Supongo que la idea es no restar protagonismo a lo verdaderamente importante, y desde luego lo han conseguido. Toda la contención en el continente se troca en desparrame cuándo empiezas con lo mollar, en mi caso un soberbio menú degustación que me ha dejado trastornado y con ganas de volver cuanto antes. Estoy recordando un sublime tartare de atún rojo con wasabi, con un huevo pequeñín (supongo que de codorniz) y un poquito de caviar que es para perder el sentido. El tartare de vieiras quita el hipo, el sushi es para ganar para la causa al más recalcitrante enemigo del pescado crudo, tempura de ciencia ficción, y todo así. Una fiesta. Lástima que el servicio de sala ande bastante despistado y no tengan ni pi de los vinos que vende (la carta de vinos es deficiente, las cosas como son), pero ni aún bebiendo vinagre sería posible borrar el recuerdo de una cocina sobresaliente que merece ser conocida, a pesar de los esfuerzos del propietario. No sé si me he explicado bien, así que resumo: si te gusta la cocina japonesa, éste es el Templo.

Wyoming en Habana 33

Nos he llegado la noticia de que el viernes 26 de junio (hoy), a las 23.30 actúa en el Leer más »

Totalmente recomendable

El sitio es pequeñito pero fabuloso. La comida está buenísima y se nota que ha sido cocinada con mucho esmero

Me encantó

Me encantó el sitio, son muy atentos y la comida esta riquísima

Buena calidad, excelente ubicación

Muy buena calidad, aunque como todo buen japonés que se precie, algo escaso de cantidad.
La ubicación, como comentábais es inmejorable y el local es muy acogedor.
Es típicamente japonés, lo digo por experiencia, sabores, cocina abierta, gente encantadora…
La única pega el precio, pero si se tiene, el sitio lo merece.
Menú de diario sobre los 20 euros delicioso y variado.
Nos vemos allí.