CULTO AL VINO

 La barra de la entrada de la Taberna Laredo es ya de por sí un espectáculo por el nivel de los vinos, por los mariscos del día y por la calidad de las latas de conserva que aparecen a la vista de los clientes. Detrás se abre un pequeño comedor de apenas ocho mesas que mantiene el aire de taberna ilustrada, donde se come muy bien y uno se siente como en casa gracias al trabajo en la sala de Miguel Laredo.

Su hermano David es un buen cocinero que desarrolla un recetario de cocina tradicional española puesta al día, bien aligerada, y que se basa en el empleo de productos de primer nivel. Sólo una pega, los precios: la calidad se paga.
 Para empezar, nunca falta algo de marisco seleccionado, del que destacan las excelentes gambas blancas a la plancha. Todos los platos se pueden compartir, por ejemplo la estupenda ensalada de ventresca, o la de melva canutera, o el salmorejo con jamón de bellota en taquitos, cebollino y vinagre de Módena, o unas buenas croquetas caseras.

Aunque la carta es amplia, lo mejor es dejarse llevar por las sugerencias del día. Entre ellas pueden aparecer unos espléndidos callos, bien desengrasados y suaves. O un lomo de atún rojo a la plancha con verduras algo pasado de punto de cocción. O un delicioso pulpo con puré de patata ahumado, peculiar versión del que se hace a la gallega, bien tierno sobre una agradable ajada de buen aceite y pimentón.
Han ganado fama en esta casa los arroces. Cada día se ofrecen varios distintos, como el sabroso “de pueblo”, pero el de setas de boletos y foie es el mejor, sobre todo en plena temporada. Otros dos platos ya convertidos en clásicos de la casa son las cocochas de merluza al pil-pil y el jarrete de ibérico glaseado –que no siempre está en la carta-, ambos muy conseguidos.

Postres correctos, como el flan de queso y el arroz con leche. Para los aficionados siempre hay algunos quesos bien elegidos que permiten rematar satisfactoriamente la comida acompañados de un vino adecuado.

Y es que volvemos a insistir en que aquí el vino es elemento fundamental. En su excelente carta, con cerca de 250 referencias perfectamente seleccionadas, no faltan las de más alta gama como el Pingus, L’Ermita o Vega-Sicilia.