DE LA PAMPA AL MEDITERRÁNEO

Restaurante Cerrado 2009

LA HACIENDA ARGENTINA

Calle Ibiza, 41
28009 Madrid

La Hacienda Argentina es un restaurante que sólo en parte responde a su nombre ya que ofrece una peculiar combinación de platos, con predominio de los argentinos, pero también otros de cocina mediterránea. Algunos, revisados y puestos al día incluso con cierto atrevimiento. Mezcla heterogénea de la que, en líneas generales, sale bien parado.

Todo en un enorme local, de ambiente elegantón y techos muy altos, distribuido en dos plantas. Los fines de semana, ambiente familiar, con muchos niños en el comedor. En la carta, la posibilidad de medias raciones, detalle que se agradece.

Para comenzar, algunos platos hechos en la parrilla como el chorizo argentino, la agradable provoleta o las verduras de temporada. En general todo muy correcto, aunque algunos despistes estropean el resultado. Dos ejemplos: un buen carpaccio de solomillo con parmesano pierde parte de su encanto por un chorretón excesivo de aceto balsámico; y en los huevos estrellados con patatas y virutas de foie-gras, se fríen tanto los huevos que no queda yema para revolver. En la mezcla italo-argentina de la casa, las pastas tienen su protagonismo. Buenos pappardelle y tagliatelle que pueden combinarse con la salsa preferida. Interesante también la lasaña de verduras. Como es lógico, las carnes son la especialidad, especialmente las elaboradas a la brasa. Destaca el bife argentino, bien de lomo alto, más jugoso y sabroso, bien de lomo bajo, en cortes de 250 ó 400 gramos. Se hace lentamente en la parrilla y llega en su punto, aunque justito de sabor, acompañado con buenas patatas fritas. Los cortes argentinos se combinan con carnes españolas, entre las que sobresale la hamburguesa de presa ibérica con wasabi. El steak tartar viene ya preparado de la cocina, sin que nadie pregunte el punto deseado. No está malo, pero la carne ha sido cortada en máquina y desde luego no es de buey (se abusa aquí de calificar como buey a lo que no es más que vacuno mayor).

Peculiar capítulo de postres en el que se entremezclan los tradicionales panqueques de dulce de leche, muy buenos, la crema de tiramisú, o una pesada tarta de queso, con elaboraciones sofisticadas como el helado de té rooibos safari y crema de vainilla, o una crema de jengibre con estupendo helado de regaliz y gelatina de lambrusco.
Interesante lista de vinos, no muy larga pero bien seleccionada. Se echa en falta una apuesta mayor por los argentinos.