La Caña de Alburquerque

La Caña de Alburquerque

Paseando por la calle Cardenal Cisneros llegas a la esquina con Alburquerque, ocupada por un local que, o está cerrado, en obras o en ocasiones, las menos, abierto a un público tan desesperado como para cruzar sus nada hospitalarias puertas, suponiendo que existiera gente con semejante grado de desesperación. El nombre graciosillo del negocio no ayuda tampoco a aventurarse. En consecuencia el local de la esquina de Alburquerque está siempre vacío. Un momento. Al pasar hoy por esa esquina algo está fuera de lugar, no encaja: pintura roja y fresquita, ventanas limpias, ¡gente, mucha gente comiendo dentro!. Una cosa rarísima. Habrá que meterse, ¿no?. Antes un atril con una carta bastante apetecible y precio muy razonable, un menú del día graciosamente prendido con un clip, la ofrenda de tarjetas que no se puede desaprovechar, puertas abiertas de cristal,  también limpias. Escamaría a cualquiera.

Dos pasos apenas sirven para echar un rápido vistazo a un comedor amplio, bonito y muy concurrido, y no hay más por que los dos pasos te llevan ante una isleta de recepción gobernada por una amable señorita que muestra un educado interés por lo que se te pueda ofrecer. “Mmmmm, no gran cosa, pasaba y he entrado a cotillear un poco, ¿le importa que haga alguna foto de su espléndido local?, precioso por cierto, enhorabuena.” De la amable señorita brota un inesperado crochet en forma de contundente “por supuesto que me importa, no puede tomar una foto”. Toca, claro, volver grupas y salir escopetado antes de que se le ocurra compartir la opinión que le merece quien tiene ideas tan absurdas. Ya en la calle recuperas aire, el riego llega de nuevo al cerebro y se te ocurre huir pero con algún consuelo robado en forma de panorámica de la dichosa esquina, la prueba que acompaña a estas líneas.

Alejado del peligro y totalmente tranquilo, analizas la secuencia de los hechos y es entonces cuando adviertes algo familiar, esto ya lo he vivido, el modelo me suena. En cuanto rascas un poco asoma un estilo inconfundible:  local grandote en zona de diversión nocturna, lleno de gente, decoración bonita y facilona, adusto y expeditivo el servicio, la isleta que pone orden en la famélica legión que muy pronto se formará a mediodía y las noches del fin de semana ….. Si esto fuera una tele ya teníamos concurso y premio para la primera llamada con la respuesta acertada. Grupo Andilana….. ¡Sííí!, el de las  Glorias, FincasBazaares o Gingers). En efecto, ya está aquí un nuevo templo gastronómico del dinámico grupo hostelero catalán que guarda el secreto para hacer de cada negocio un éxito seguro (a lo mejor radica en no permitir retratar sus locales). Sea lo que sea, aprovechen este fin de semana para ir a conocerlo, antes de que se formen las insoportables colas y se supere el periodo de gracias durante el que se pueda comer decentemente.

LA CAÑA

Restaurante | €€€€€€
3 opiniones
Calle Alburquerque, 8 Madrid
+34 911 25 00 20
Cocina: De mercado

7 comentarios en “La Caña de Alburquerque

  1. Ayer tuve la suerte de ir a cenar a este restaurante y la verdad es que debo decir que todo estaba exquisito, buen ambiente, buen servicio, la verdad que altamente recomendable. Prueben las milhojas de solomillo al foie…se van a chupar los dedos.

  2. La culpa es vuestra por preguntar!! jajaja, anda que no hay fotos en internet:

    (link a fotos en otros sitios web, también malas y que omitimos sólo por las risas)

    Yo estuve el primer fin de emana que abrieron y me de decir que es fantástico y a un precio realmente bueno.

    Lo que me sorprendió fue lo barato de su carta de vinos. Por ejemplo, un tinto Abadia Retuerta costaba 18 euros, cuando en tienda, sale en torno a los 16. Un aplaudo por un restaurante que no mete un % insultante al precio de un buen vino.

  3. estuve la semana pasada cenando en el restaurante. Relación precio, calidad, nefasta. Camareros diligentes pero que hablan no más de 50 palabras de español. El mojito refrescante que recomiendan como postre lo deje casi entero, era ron de garrafon con azúcar en cantidad enorme

  4. El sitio es muy barato pero el personal no habla apenas español y aunque te atienden rápido es una pena que no se queden con ningún detalle. En mi caso pedí el salmón al horno poco hecho para evitar que estuviera seco como la mojama y ……estaba seco como la mojama.
    Es lo que tiene la producción en cadena.
    El local es muy chulo, las cosas como son.

  5. Yo que soy vecino del barrio puedo decir que La Caña es una buena opción para comer relativamente bien en un sitio agradable y sobre todo por un precio mucho mejor que el de muchos restaurantes guarretes que tenemos por la zona. ¿Que el servicio no lo forman los mejores profesionales españoles? No, pero cumplen bien y rápido, y no tienes que oirlos quejándose del dueño y de lo mal que paga, algo que a mi me ha llegado a contar un camarero de aquí en un restaurante cerca de este. Cuando vas a un sitio tienes que saber donde estás. Mucha queja y meterse con el filipino, pero hay cola todos los días.

  6. Un restaurante chino con carta comida española. Tostas industriales que se parten según hincas el diente, buñuelos bacalao grasientos y brochetas alcachofas(aprovechando mucho las hojas)con langostinos fríos, acompañado con 1/2 botella vino rioja 32€ estaís avisados

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