Julio y su hermana, en Soy Kitchen en la barra de Soy Kitchen

Soy Kitchen, sorpresa en Mostenses

Aunque Soy Kitchen lleva más de un año abierto no ha sido hasta hace un mes y medio cuando su propietario, el cocinero chino Yong Ping Zhang (AKA Julio), ha empezado a ofrecer servicio de cocina en un establecimiento que hasta entonces funcionaba únicamente como taberna. Nunca en los anales de la hostelería madrileña se había visto semejante excitación . Salvando las distancias, ha sido algo parecido a la llegada de La Chispa de la Vida (AKA Coca-Cola) a nuestras vidas. Todos los críticos, pros y amateurs, foodies y en general enterados del Foro andan hablando maravillas de la cocina de Julio. Si a ello añadimos el incentivo que supone descubrir una cocina estratosférica (dicen) en un local sin encanto alguno en el populoso barrio de Malasaña,  el impulso de correr a contarlo es irresistible (a las pruebas nos remitimos…).

Como aún no hemos podido comer o cenar en Soy Kitchen debido a la ingente cantidad de reservas que han llegado en los últimos días (hasta el 10 de mayo nada que hacer), de momento nos limitamos a recoger este bombazo de última hora e incluir algunas fotos que sirvan para hacerse una idea de Soy Kitchen y de sus encantadores propietarios. En cuanto tengamos más elementos de juicio, volveremos aquí a contarlo.

SOY KITCHEN

Negocio Cerrado

Plaza de los Mostenses, 4 Madrid
Cocina: FusiónDe autorOrientalInternacionalAsiáticaChina

Un comentario en “Soy Kitchen, sorpresa en Mostenses

  1. Trato malísimo. Gestionaron mal mi reserva y me dejaron sin cenar, a las 11 de la noche. Iba a celebrar mi cumpleaños con mi familia y no solo no nos buscaron soluciones sino que nos echaron del restaurante de la peor forma posible. Tener un restaurante no solo es cocinar medio bien, es tratar bien a tu clientela y no echarla a patadas de tu restaurante con insultos y malas formas, cuando el error es suyo. Reservé con tanta antelación que se equivocaron con mi reserva. Tengo el listado de llamadas que prueba que llamé, concretamente dos veces, una para reservar y otra para cambiar la hora. El trato recibido es inaceptable. Me molestan los elogios a este señor, si se le puede llamar así, porque no supo gestionar una situación que le atañe a él como dueño. El éxito no es eterno, y a él también le llegará su momento para el olvido. Espero que sea muy pronto.

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