No está a la altura

Resulta curioso que un restaurante que se ubica en la planta 30 de un edificio no esté a la altura que se espera de él. El servicio es lo peor del restaurante. Camareros que no saben que el pan se sitúa a la izquierda de los comensales. Te dejan morir de sed, pues tienes que andar pidiéndoles una y otra vez que te sirvan agua y vino. Por cierto, que si no se lo dices expresamente únicamente sirven el agua o el vino al comensal que se lo ha solicitado, aunque las copas de los demás estén vacías. Finalmente, casi nos pierden una bufanda en el guardarropa.

En cuanto a la comida da igual que pidas la carne poco hecha, al punto o pasada, porque te la traerán como le parezca bien al cocinero, y, por cierto, con el plato ardiendo y la carne fría.

En resumen, lo mejor del restaurante son sus espectaculares vistas y una decoración agradable, pero en absoluto su cocina, su carta limitada y su desastroso servicio justifican los precios que figuran en la carta

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