Haramboure, un lujo razonable en Madrid

Haramboure, un lujo razonable

En poco más de dos años Haramboure se ha situado en un lugar privilegiado de la pujante gastronomía madrileña, y sus orgullosos propietarios pueden presumir de que con su equilibrada propuesta han logrado armar uno de los mejores restaurantes de Madrid: en Haramboure se come y bebe terriblemente bien y lo mejor, a un precio sensato si se enfrenta a la calidad que se ofrece.

Los orgullosos propietarios son Patricia Haramboure y Patxi (Paco en el Foro) Zumárraga, ambos consagrados profesionales que coincidieron en el Fismuler de la gente del Grupo La Ancha. Patricia, de origen franco argentino, ejercía allí de jefe de sala y Patxi era socio y el Chef que lanzó al estrellato a ese restaurante en el que tanto se le echa de menos.

Una vez aclarado el contexto a nadie le puede extrañar que esta pareja de profesionales haya pergeñado un restaurante solvente y recomendable, pero Haramboure va mucho más allá para ofrecer una exquisita propuesta que indiciariamente podría calificarse de tradicional-renovada-de-origen-vasco-francés y sin embargo rompe moldes para construir una cocina personal e intransferible en la que la única limitación impuesta es que todo esté buenísimo.

Con Patxi en la cocina, casi siempre de buen humor excepto cuando está de malo, Patricia dirige la sala con amabilidad, solvencia y un tacto excepcional. Esta mujer no puede ser más simpática y capaz, no importa cuantos impertinentes se acumulen en el amplio, austero y muy agradable comedor de Haramboure, para ellos será, por mucho que se lo propongan, misión imposible sacar de sus casillas a la impasible Patricia.

Quien suscribe ha estado dos veces en Haramboure, la primera transcurridos pocos meses desde su apertura y la segunda hace escasas fechas (poco menos de un mes, +/-). En ambos casos la cena fue excepcional, pero esta última ocasión ha sido fantástica y no ha quedado más remedio que dedicar estas breves líneas a recomendar encarecidamente una visita a la calle Maldonado, 4 a poco que se la cosa se ponga a tiro. Y es que sí, Haramboure es un lujo en la medida en que pagar cien euros por cenar pueda serlo, pero visto como está el panorama madrileño y el nievel de precios absurdos que estamos alcanzando, Haramboure se antoja como la opción más sensata y razonable para disfrutar de gastronomía excelente en Madrid.

Pitanza (Galería)