El Atelier D'Enrich, Víctor se renueva

Actualizado en septiembre de 2011: El Atelier D’Enrich pasó a mejor vida recientemente, junto con Enrich Gastronómico, quedando como único testigo de la vocación hostelera de Víctor la hamburguería “El Taller de la Hamburguesa“, último reducto del otrora emporio Enrich.

De la determinación absoluta de Víctor Enrich por triunfar en el negocio de la restauración ya no puede caber duda alguna. Una determinación que llevó al personaje, hasta entonces completamente ajeno al sector hostelero, a abrir su Enrich a finales de 2005, ofertando una cocina de corte clásico en un ambiente elegante y moderno para aquel tiempo (¡no hace ni cuatro años!). A pesar de que en Enrich siempre se ha comido bien, su merecida fama de restaurante carísimo y su situación apartada del centro contribuyeron decisivamente a que el proyecto no terminara de consolidarse.

Con la que está cayendo, perseverar con semejantes credenciales hubiera sido suicida, así que el cambio de rumbo era inevitable. Procede bajar precios y aguzar el ingenio, y en esta tesitura se ha revelado el genio táctico de Víctor Enrich, que ha hecho bueno el dicho de “a grandes males, grandes remedios”. Si hay que cambiar, hagámoslo a lo grande y con clase, pudo ser perfectamente la reflexión que motivó alquilar el local contiguo para abrir el Atelier D’Enrich, proximísima sucursal remotamente inspirada en el concepto puesto en práctica por Joël Robuchon desde hace más de un lustro: cocina de autor en pequeñas porciones a precios moderados. Prêt à porter vs. haute couture es la idea fuerza que impregna este Atelier hispano.

La carta del Atelier se surte de los platos que se empiezan a servir en Enrich Gastronómico (otrora Enrich a secas, aún en rodaje y con el que comparte cocina) pero en proporciones reducidas (“platos en porción degustación”) o bien en raciones para compartir. Los precios son perfectamente asumibles y razonables para este momento, toquemos madera para que la cosa aguante. En cuanto a la decoración, ha sido responsabilidad de la mujer de Víctor, María Vega de Seoane, entregada sin recato a la corriente “proustiana”: interiores abigarrados y acogedores, siempre con un toque de terciopelo (mejor si es morado) que de una u otra forma se ha visto ya insinuado en el Caffé Romano y plenamente operativo en Casa Mandi (ambos negocios están integrados en la categoría “bajas confirmadas”).

Tampoco se desmarca el Atelier de la moda imperante de horarios prolongados que hacen compatible el disfrute gastronómico y el copeo previo o posterior gracias a una renovada carta de cócteles con algunas creaciones originales. Notarán los lectores que algo falta, un detalle, la bandera que culmina toda nuevo proyecto que se precie de ir con los tiempos. Sí, tranquilidad, que nadie se alarme, porque los domingos no se quedará sin el inevitable brunch (por los pelos, casi se nos olvida).

En resumen, inventiva y esfuerzo pueden hacer del Atelier D’Enrich un lugar a tener muy en cuenta de ahora en adelante. Esperamos los comentarios de todos los que lo vayan conociendo y nos quieran contar sus impresiones.

 

Un comentario en “El Atelier D'Enrich, Víctor se renueva

  1. Ya había estado cenando una noche en este sitio y no me pareció mal, pero el otro día fui con unos amigos a última hora a tomar un cóctel y no pudimos salir más cabreados. Primero no tienen carta de cócteles, por lo que casi tuvimos que describir al camarero ingrediente a ingrediente los cócteles que queríamos. La música ya estaba un poco alta cuando llegamos, pero después de un rato la subieron aún más. Ni siquiera nos oíamos unos a otros. Nos quejamos al dueño, que bajó el volumen, pero al cabo de rato volvieron a subirlo. Finalmente decidimos irnos con muy mal sabor de boca ya que prácticamente nos echaron del local. Nos pareció una falta de respeto total.

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