El origen del jamón ibérco de bellota

No todo es jamón ibérico de bellota

España es un país en el que todo vale; cada uno que medite esta afirmación y la sitúe en aquel sector que considere hace que este país esté en la situación que se encuentra. A mí, personalmente, me produce tremenda rabia cuando pienso que “España es un país que todo vale”, cuando veo lo que se vende como “jamón ibérico de bellota”.

Ya que nadie se atreve a hablar del “gran fraude” del jamón ibérico de bellota, aprovecho mi ventana para abrirla con algún consejo para no ser estafado.

El cerdo ibérico puede alimentarse de pienso o de bellota. Igual que es dificilísimo para la mayoría de los mortales distinguir entre un Rioja de una añada excelente y otro de menor calidad, una lasca de ibérico de recebo y otro de bellota son difíciles de distinguir.

El comerciante sabe esto y ofertar un ibérico “de bellota” le envalentona para cobrar muchos más euros al kilo sabiendo que nadie descubrirá el fraude. Cualquier jamón de raza ibérica es placentero al paladar. Yo he probado jamones de pata blanca sensacionales. Y también ibéricos de bellota muy defectuosos. Pero como en todo, hay que valorar calidad-precio.

Sabiendo que España es el país de la picaresca y para evitar que nos den gato por liebre, si alguno de ustedes va a comprar unos gramos del “de bellota” durante esta Navidad, exijan a su proveedor habitual comprobar la veracidad de su producto.

Si se atreven a hacer la siguiente comprobación que les hará saber mucho más sobre esta materia, no solamente se sentirán satisfechos de la calidad de lo que han comprado, sino que también pondrán su granito de arena para que entre todos empecemos a plantar cara a un fraude hasta ahora ocultado por productores, intermediarios, empresarios, denominaciones de origen, minoristas y todos aquellas personas que viven de este negocio. Todos ellos saben que este negocio es un gran timo que produce ingresos muy jugosos y nadie se atreve a destapar el fraude.  Presten atención a los que les cuento a continuación.

Un cerdo ibérico pasa su primer año en una “porquera” (establo cerrado), alimentándose de piensos. Al cumplir un año y con unos 100 kilos de peso, sale a la “montanera”  (campo abierto). Durante los siguientes  seis meses,  en los que alcanza un peso de 160 kilos, se alimenta de bellota, raíces e invertebrados. Cada día, recorre 25 kilómetros, come unos 8 kilos de bellotas y engorda uno. Se calcula que la producción nacional de bellota abastece a unos 200.000 cerdos por lo que cada año se producen  solamente 400.000 jamones de bellota y el mismo número de paletas. El año pasado se vendieron 2.000.000 de jamones de bellota. ¿Quién paga este fraude descomunal? Pues todos nosotros.

Como yo llevo tiempo negándome a pagar este fraude, sabiendo lo que tengo que hacer para no ser timado, quiero compartir con todos ustedes mi proceder.

Una pezuña del puerco bellotero debe de tener una superficie plana que indica el desgaste de lo andado en busca de la bellota. Si por el contrario, presenta ondulaciones, desechen el producto. La ondulación de la pezuña se debe a su hábitat en “porqueras” donde el animal no ha salido del típico corral de suelo tubular.
Un ejemplar de bellota presenta un tobillo fino, al igual que el tobillo de un deportista de alta competición, en el que nunca se ve una acumulación de grasa (sinónimo de pasividad).

Visto esto en  la pata que oferta el proveedor llega la siguiente averiguación. Se trata de  plasmar la palma de su mano en la contramaza del jamón (en la parte de atrás). Después de cinco segundos separe su mano y compruebe lo siguiente: si al separarla nota un efecto pegadizo, esto significa que el ejemplar, en  vida, se alimentó de pocas bellotas. En cambio, una textura aceitosa y resbaladiza en su mano, es sinónimo de jamón bellotero.

Con estos consejos, sabrán lo que compran y ayudarán a evitar uno de los mayores fraudes alimenticios de este país.

Ya me contarán sus experiencias. Les deseo Feliz Navidad, una buena entrada en el 2013, y un buen jamón!!!

Imagen cortesía de Jamones Juan Pedro Domecq

6 comentarios en “No todo es jamón ibérico de bellota

  1. Felicidades por el articulo, es muy clara tu explicación para distinguir un buén jamón, a ver si este año podemos comprar de los buenos

  2. Buen artículo.

    Dejo también buen artículo de hace unos meses en ABC, muy centrado en datos de Castilla y León y explicando los intereses que hay de por medio:

    http://www.abc.es/20120927/local-castilla-leon/abci-iberico-todos-contra-reforma-201209270928.html

    … luego parece que el borrador de la norma ha virado a más de lo mismo, o peor para poder encontrar un verdadero jamón de bellota. Mi impresión es que uno tiene que irse a Extremadura o Andalucía (donde hay más cerdos en extensivo) si quiere encontrar un verdadero jamón de bellota…

  3. ¿Podrías indicar, por favor, de donde has sacado los datos que publicas en el artículo? ¿De donde sacas el dato de 2.000.000 de piezas comercializadas?¿de que año son esas piezas?¿Has relacionado el año de elaboración de las piezas con la cabaña ganadera de ese año?¿Sabes lo que es el Riber, del MAGRAMA?¿Sabes lo que es el Censo de Productos Ibéricos oficial del Ministerio?¿Sabes algo del ibérico, aparte de que se escriba con “b”? ¿Sabes algo, en definitiva??
    Espero ansioso tu respuesta, por favor.

    • Lilos, eres el tipico tocacoj… que aparece en cualquier pagina donde se pueda dejar la opinion propia. Has descalificado al autor, has puesto en duda sus argumentos sin rebatirlos y casi lo has insultado. Pero no has dicho NADA, no has aportado un argumento o una razon. Resumiendo: una mosca cojonera, o simplemente un listo o enteradillo (amen de prepotente).

  4. No sé si las cifras que das son reales. Lo que si es cierto es el fraude. Se vende mucho jamón como bellota que no lo es. Y también es cierto que no hay una cabaña tan grande. Antiguamente se traían cerdos de Bulgaria o Polonia, que se sacrificaban y se hacían pasar por ibéricos. No sé si seguirá pasando, pero como muy bien dices, España es el país de la picaresca.
    Mención aparte merece el pesado. En Salamanca siempre han dicho que los kilos de Guijuelo pesan 800 gramos.

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