Viavélez o el tesón

Este primer reportaje de 2008 supone una alegría muy especial para Madrid a la Carta, en cuanto refleja y es consecuencia de la constancia, del esfuerzo sostenido, del tesón, que sólo puede tener razón en el amor loco y desmedido por la hostelería (entendida casi como religión) que padecen quienes han hecho posible el cuasi milagro de la Taberna Restaurante Viavélez de Madrid.

El camino recorrido desde el Occidente asturiano, en el que Paco Ron consiguió para la primera Taberna Viavélez una estrella Michelin, hasta que Viavélez ha abierto sus puertas en Madrid es digno de ser contado (no se asusten, sólo se trata de una idea). Superando dificultades y reveses que habrían hecho desistir a la mayoría, se ha impuesto a la adversidad y hoy es el día en el que, por fin, podemos disfrutar de su cocina, cálida y próxima, basada en la excelencia de un producto tratado con las técnicas de elaboración más modernas.

Viavélez dispone de un precioso local dividido en dos zonas bien diferenciadas, la Taberna (en la planta calle) y el Restaurante (planta baja), que todavía no se encuentra abierto al público, a la espera de los últimos detalles y ajustes. Piensa el cocinero, y piensa bien, que después de semejante peripecia el estreno ha de ser perfecto, simplemente impecable. Hasta que llegue el momento (apenas habrá que esperar unos días) los que se acerquen por Viavélez pueden disfrutar de la estupenda carta de la taberna. Muy bien concebida y con precios razonables (no está el horno para bollos!), sirve de perfecta aproximación a la cocina de Ron que llega al rescate de sensaciones olvidadas y sabores de antaño, para hacer de quienes la prueben incondicionales de este maravilloso personaje. La suerte es para los qué la buscan.