CREATIVO Y DE CALIDAD

Estamos ante uno de los sitios más interesantes de Madrid para disfrutar de una barra de sushi de calidad. Sin llegar a la altura de Kabuki, pero con los precios más contenidos, 99 Sushi Bar, hermano menor del 19 Sushi Bar de la calle de la Salud, ofrece un amplio repertorio de creaciones que enlazan lo japonés con lo español e incluso con lo peruano, pues esta es la nacionalidad del sushiman, Luis Arévalo.

El local, decorado en madera y pizarra, presenta una barra de sushi a la entrada y al fondo un comedor pequeño con las mesas apretadas. Mónica, la jefa de sala, se mueve con eficacia y amabilidad. Es interesante comer en la barra, al estilo japonés, mientras se contempla el trabajo de los cocineros manejando las materias primas y sus cuchillos. Y siempre recomendable ponerse en manos de Arévalo para que elabore el menú, advirtiendo antes el presupuesto que tenemos, para evitar que se dispare la cuenta.

En la mesa se suceden platos de gran nivel con otros algo más flojos. Espléndidos el rollo de pepino relleno de vieira, salmón y huevas de pez volador con una mayonesa de aguacate, wasabi y apio, combinación ligera y refrescante; el carpaccio de toro (ventresca) con tomate picado y jengibre caramelizado, con agradables toques agridulces; o una original versión de la causa limeña, con patata machacada y pulpo en niguiri. Más clásicos, el sushi de lubina, aguacate y tobiko, y el tartar de vieira en algas. Flojean la ensalada de alga wakame con sepia y sésamo, buen juego de texturas aunque no aporta mucho sabor; un sashimi de lubina con salsa de jengibre y perejil bastante plano; y un rollo templado de mariscos salteados.

En los postres se ha hecho un esfuerzo por aportar elaboraciones originales: crema de jengibre y chocolate; tartas de chocolate, naranja y mango, o de té verde y crema de mango. Correctos sin más. Hay también helados como el de té verde o el de judía roja que no aportan gran cosa. Si les gusta el picante prueben el de wasabi, mucho más original, aunque no apto para todos los paladares.

Para beber, cerveza japonesa de barril, aunque la carta de vinos es bastante buena, sobre todo en la parte de champanes y blancos, que son los que mejor se adaptan a esta cocina.