REIVINDICAR LO CASTIZO

Apuesta madrileña de la familia Tejedor, este Asador de la Esquina se encuentra en el interior del Bernabéu, con una gran cristalera que permite ver el campo de fútbol. Local enorme que cuenta con un diseño moderno y desenfadado a base de pizarra y maderas nobles. La parrilla se ve desde el comedor y también en pantallas de televisión repartidas por la sala.

En su carta, una combinación peculiar. Por un lado, un asador de carnes y pescados. Por otro, un restaurante de cocina madrileña que ofrece una larga lista de platos tradicionales. Apuesta por lo castizo -incluido el uniforme chulapo de los camareros, diseñado por Pedro del Hierro- que da buen resultado porque las materias primas son de mucha calidad, porque las elaboraciones son más que correctas y porque los precios están contenidos. Una invitación a disfrutar con los sabores de siempre.
Platos que incluyen casquería, tan apreciada en Madrid: espléndidos callos a la madrileña, con picante aparte; riñones de lechal de intenso sabor, aunque algo pequeños; o sesos de cordero a la romana, delicados pero con el rebozado algo basto. En la carta, sopa de ajo de Chinchón, judías Tío Lucas, una peculiar interpretación de la ensalada San Isidro –dos fallos, mal escurrida y con lechuga iceberg-, cocido los martes y los miércoles, gallina en pepitoria o besugo a la madrileña.

Homenaje también a algunos compañeros: patatas con huevos al estilo Casa Lucio, tortilla de patata a la manera de José Luis o bacalao “como le gusta a Evaristo García”, y presencia continua de productos de la Comunidad: desde hortalizas de Villa del Prado hasta cabritillo de Villamanta.
Para los asados han fichado a un experto parrillero que domina la brasa. Se comprueba en un excelente rape de barriga negra y en un chuletón de calidad, carne tierna y sabrosa, perfecta de punto, que se sala antes de ponerla al fuego. Se acompaña con buenos pimientos confitados o con unas patatas bien fritas. En los postres se mantiene la apuesta castiza: buena leche frita, regulares pestiños, buñuelos de viento a los que falla la crema, agradable helado de leche merengada, estupendos bartolillos, churritos con chocolate… Y para rematar, una frasquita de anís de Chinchón con rosquillas fritas.

La lista de vinos es corta y clásica, con varias referencias madrileñas y la originalidad de servir en frascas los vinos de la casa a precios asequibles.