MÁS DIFÍCIL TODAVÍA

En este Madrid dónde cada vez es más complicado sorprender, la apertura de Asia Gallery supuso lo que en el argot circense sería un más difícil todavía. En el hotel Palace, en el espacio que durante muchos años ocupara La Cúpula, el empresario Roger Chen no ha reparado en gastos y con la ayuda del decorador Ignacio García de Vinuesa ha montado un escenario espectacular en el que no faltan muebles antiguos traídos directamente de China, lámparas de seda, enormes murales comprados en Londres… Todo lo necesario para crear un ambiente único, en el que no se ha olvidado ni un solo detalle.

Junto a esta puesta en escena, un buen servicio de sala y una bodega propia de restaurante de máxima categoría –vale la pena detenerse en el espacio acristalado que se le ha reservado junto a la entrada-. Y lo que es más importante, una cocina de producto bien ejecutada, con puntos acertados de cocción, suaves toques de especias que realzan y no enmascaran los sabores, y cuidada presentación.

La carta no es muy larga para que el cliente no se pierda. Predomina la cocina cantonesa, con toques modernos como ese tartar de lubina con frutas exóticas que se sirve como aperitivo. Para empezar, la sopa de aleta de tiburón con pollo es una auténtica delicadeza. Estupendos también los tirabeques con langostinos y vieiras, el cangrejo frito con sal y pimienta, las deliciosas bolsitas de vieiras crujientes o las ancas de rana rebozadas y fritas. Hay cosas a menor nivel, como el mushi de langosta, en el que el sabor del crustáceo queda difuminado entre otros más potentes, y especialmente el discutible bogavante con torta del casar, una concesión a la clientela norteamericana del hotel –en Nueva York triunfa el lobster with cheese- que no encaja en el gusto español. Todo lo contrario que la excelente lubina al vapor, perfecta de punto, jugosa, con un ligero toque de jengibre y cebolleta. En las carnes no falta el pato lacado al estilo pequinés, pero vale la pena descubrir el asado al estilo cantones, troceado con su hueso, más jugoso y sabroso. También están buenas las codornices en soja, con un agradable punto agridulce.
Los postres son caseros, elaborados en colaboración con un cocinero español, algo que se nota en su calidad. Destacan la tartaleta de chocolate y naranja y la bomba de chocolate y maracuyá.