Restaurante Ana La Santa

Ana La Santa anda en Compañía de Lobos

Actualizado el 06/11/2013. El título original de esta entrada era “Ana La Santa, lo último de Tragaluz en Madrid”, pero lo hemos cambiado por resultar inexacto (la palabra “falso” tal vez sea un poco fuerte). El caso es que aunque todos los indicios apunten a ello, Ana La Santa no pertenece al Grupo Tragaluz de Barcelona sino al Grupo En Compañía de Lobos.  Después de recibir las oportunas y amables explicaciones del departamento de prensa de este grupo internacional ya lo tenemos clarísimo. No se modifica el contenido original del post, aunque estamos seguros de que el sagaz lector sabrá interpretarlo considerando esta aclaración. Si alguien quiere profundizar más y bucear hasta la fuente, aquí tiene la nota de prensa remitida por “En Comañía de Lobos”.

Las aperturas de restaurantes del Grupo Tragaluz suelen ir acompañadas de gran aparato eléctrico y fanfarria avisando del acontecimiento, simultaneando al peregrinar de esa divina juventud (o asimilados) que no puede permitirse el lujo de no estar donde hay que estar. Al menos esa es la secuencia de hechos observada en Madrid las dos ocasiones anteriores en las que los midas barceloneses inauguraron primero El Tomate y un poco después Luzi Bombón.

Hace tres semanillas, a la vuelta del veranillo, llegó el tercero en discordia, Ana La Santa, al lobby del castizo Hotel Reina Victoria, también conocido en determinados ambientes y cuñas de radio como ME Madrid. Con una manita de pintura, cuatro alfombras de Ikea (sí, las del dámero blanco y negro, esas) y unas jardineras, ha quedado borrado cualquier vestigio del innombrable (Midnight Rose) proyecto que surgió de la unión temporal de los Gerber con Meliá, y que terminó de manera abrupta y cruenta.  La experiencia para Meliá no debió ser tan mala (o al que le tocó sufrirla se ha visto regulado) así que vuelven a externalizar la gestión del restaurante del ME aliándose con un grupo experimentado en el éxito, pero esta vez nada de americanos locos sino paisanos (de momento) con los que, aunque digan digui, aún es posible entenderse en cristiano.

El caso es que la apertura, tras las semanillas mencionadas, ha pasado sin pena ni gloria. Te acercas por allí a mediodía y, zas, desoladora escena de muchos (demasiados) camareros dando vueltas alrededor de la única mesa ocupada por una pareja, aferrado él en actitud defensiva a su bolsita de Scalpers, eso sí. Es verdad que durante nuestra visita algunas mesas fueron ocupadas, pero la sensación de vacío se mantuvo atronadora.  Low profile total. Aquí pasa algo raro, ¿verdad?.  ¿Los socios mallorquines?. Ni idea, pero no cuadra con las normas de la casa. Y el caso es que, haciendo abstracción de la carestía de mechadas, todo lo demás es correcto y coincide punto por punto con lo visto anteriormente. Cuando antes decíamos lo de los brochazos tal vez pecáramos de cierta exageración: el local es magnífico y aunque casi seguro que no se ha tirado la casa por la ventana, sí se ha remodelado con buen criterio y gusto. Ahora hay una barra central que divide los ambientes, la cocina se ha desplazado, ha surgido una suerte de invernadero con mesas rústicas enormes y vistas al tendido y, tranquilidad, la cabeza de toro que recuerda los buenos tiempos taurófilos del hotel aún está ahí, en otra pared, pero se mantiene.

Tampoco hay nada desacostumbrado en la oferta gastronómica de Ana La Santa, en la mismísima línea emprendida por todos los restaurantes del Grupo Tragaluz: cocina sencilla, reconocible por todos y en la que el recurso a productos más o menos asequibles permite mantener el ticket medio por debajo de los treinta Euros. Con sólo mirar la carta de Ana La Santa se aprecia esa voluntad de satisfacer si no a los paladares más exigentes, sí a los de la mayoría que buscan algo más, o distinto, a la mera experiencia gastronómica. Se trata además de una carta disponible a lo largo de todo el día, excepto el apartado de arroces.

A modo de resumen: nada extraordinario pero tampoco reprochable en una fórmula que se ha demostrado eficacísima y que no presenta ningún motivo, aparente al menos, para que funcione como un tiro: local icónico en la Plaza de Santa Ana, entorno agradable y cosmopolita más una oferta gastronómica sensata y atractiva debería ser suficiente para que no paren de sonar los teléfonos.  Habrá que verlo.

ANA LA SANTA

Restaurante, Lounge bar, Brasserie | €€€€€€
Plaza Santa Ana, 14 Madrid
+34 917 01 60 13
Cocina: De mercadoInternacional

3 comentarios en “Ana La Santa anda en Compañía de Lobos

  1. Ni los comentarios ni las fotos hacen honor al local. Es PRECIOSO. Muy confortable, una música estupenda, personal amabilísimo, precios correctos, solo tengo buenos comentarios que hacer. El invernadero que da a la Plaza no puede ser más bonito y uno se siente muy cómodo, sin ganas de marcharse.
    Lo recomiendo 100%. No dejen de entrar si pasan por la zona y no se arrepentirán.

  2. Al principio era un local un poco soso, pero actualmente está precioso, con gente chic y super agradable y glamouroso. Ahora abre las cristaleras y estás casi en la plaza de Santa Ana. A mediodía tienen Menú del dia! Muy recomendable

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