Cambios en el Figón

El Figón de Milagros ofrece uno de los mejores lechazos asados de Madrid, por no decir el mejor. La receta para conseguirlo es sencilla: el mejor y más tierno lechazo, un horno tradicional alimentado por leña y ninguna grasa añadida. Con ser mucho parece que no es bastante, así que en el Figón ha decidido darle un nuevo aire al restaurante empezando por la base, como debe ser. Un nuevo jefe de cocina, Borja Alonso Rocher, viene a renovar una oferta gastronómica tal vez tradicional en exceso, y para ello echa mano de la experiencia adquirida en sitios tan importantes como  Zuberoa, Akelarre o El Bulli. Los primeros síntomas del cambio se aprecian en un nuevo menú degustación que viene a completar el tradicional, y sobre todo en los entrantes de los menús para las noches (“cenas de capricho” se denominan, en su versión con carne o pescado) que presentan dos características muy interesantes: un precio sensacional (25,50 €) y el maridaje con la cerveza Inedit del Grupo Damm (el ubícuo Adrià haciendo bolos), una inteligente manera de explorar nuevos nichos de mercado mediante novedosas acciones de marketing, visto el desplome que se está produciendo en el consumo de cerveza.  La necesidad aguza el ingenio.