Restaurante Marieta Madrid

Marieta Madrid, buenas maneras más allá de la moda

Llevábamos cierto tiempo con ganas de conocer Marieta Madrid, uno de los destacados en el floreciente y deseado”nicho” de los restaurantes de moda en Madrid. Acceder a tal condición es garantía de afluencia masiva, suculentas cajas y atención de los medios en general, lo que a su vez retroalimenta todo el proceso. En esencia esto de los restaurantes de moda se reduce a eso, a que hablen de ti, aunque sea bien (genial Dalí), algo que no es difícil a la hora de contar cosas sobre este restaurante Marieta.

La situación elegida por los astutos Fernando Nicolás y María Fitz-James, socios principales del proyecto y que ya conocen las mieles del éxito con Pipa & Co, difícilmente puede ser mejor para los propósitos perseguidos. Se encuentra en el número 44 del Paseo de la Castellana, bajo el Puente de Juan Bravo y junto al Registro Mercantil de Madrid. Concentración de oficinas de alto nivel, Barrio de Salamanca, vecinos más o menos ilustres pero en buena forma (Lateral y Harvest) y un local amplio con todas las posibilidades: barra, mesas altas, zona lounge y terraza, imprescindible hoy en día. Huelga decir que la decoración cumple con todos y cada uno de cánones del industrial chic, una tendencia que en algún momento perderá fuelle pero que parece ser, aquí y ahora, tan imprescidible como la terraza.

Sí, sobre el papel y así contado no pinta demasiado bien. Otro, y ya van unos cuantos, restaurante de moda. Pues no, nada de precipitarse. Marieta, sin dejar de considerar todo lo anterior, es un estupendo restaurante, bien montado y organizado (¿tal vez demasiadas mesas?) en el que se come sorprendentemente bien si se considera su ticket medio y en el que la atención y las ganas de agradar del personal consiguen que salgas con buenas sensaciones y ganas de volver. En nuestra visita probamos para empezar una buena ensalada con queso de cabra, unas croquetas de jamón correctísimas y los makis (sushi les llaman) de calamares a la romana con ali oli que fueron muy apreciados. La cosa empezaba bien. El nivel de los platos principales mantiene la tónica, agradables y sin complicaciones, aunque los tallarines con ragout tal vez no fuera la mejor elección en una carta eficaz y bien resuelta en la parte que conocemos.  No se trata de que Marieta rompa moldes y destaque por una cocina sublime, pero es cierto que en este nivel de precio, alrededor de 30 Euros con el vino incluido, aspirar a otra cosa sería pecar de ingenuidad excesiva.

En resumen, Marieta Madrid es un buen restaurante que cumple de forma notable con todas sus promesas, dando a quienes lo visiten bastante más de lo que ofrecen otros restaurantes madrileños con similar enfoque. Se puede recomendar sin temor a defraudar las expectativas creadas.

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