Restaurante Ateneo de Madrid

Nuevos aires en el Ateneo de Madrid

El venerable Ateneo de Madrid (AKA Ateneo  Científico y Literario) lleva aguantando sustos desde 1.835 y a todos ha sobrevivido, así  que no será un restaurante de moda el cataclismo que termine con la docta institución. Y es que este Ateneo Restaurante Bar & Club (lo tiene todo) promete ser una de las direcciones codiciadas de esta temporada, y lo cierto es que no le faltan argumentos para serlo.

Peripecias varias motivaron hace aproximadamente un año al cierre del predecesor de este restaurante, sucursal que era de otra venerable institución como es (o era, no está muy claro) la marca de restaurantes “La Alpargatería”. Los franquiciados  renunciaron al papel de músicos del Titanic optando por abandonar el proyecto tal y como había sido concebido (chicos listos) y ha sido ahora cuando el restaurante Ateneo, único en su especie, se muestra en todo su esplendor. Es en este punto cuando viene a cuento mencionar el trabajo de interiorismo del estudio de Lázaro Rosa-Violán, diseñador de cámara del Grupo Andilana y del que últimamente no paramos de tener noticia (rara es la semana en la que no abra un restaurante que ostente su sello).

En lo que se refiere a la oferta gastronómica del Ateneo Restaurante Bar & Club hay poco espacio para la sorpresa, si se busca algo extraordinario o fuera de la norma mejor mirar hacia otro destino. El Ateneo dispone de dos cartas, una de cafetería, disponible durante prácticamente todo el día, y la del restaurante, para almuerzos y cenas. En ambos casos los precios resultan bastante razonables y contenidos. Cocina internacional y mediterránea con alguna incursión en cocinas más lejanas pero en general platos fáciles y asequibles correctamente elaborados, y muy importante, la mayoría susceptibles de ser compartidos.

Para ir terminando, el restaurante del Ateneo es una de las novedades destacadas de este final de 2013 por su singular ubicación, unas instalaciones casi perfectas, (acceso por el propio Ateneo en la calle Prado o por la calle Santa Catalina) y una oferta gastronómica bien planteada que le convierten en una de las direcciones recomendables de Madrid.

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