Tweed Madrid en el Paseo de la Castellana

Tweed Madrid, aspirante a clásico

Finalizamos 2013 con una apertura de campanillas, la de este Tweed Madrid que sirve divinamente para ilustrar por donde van los tiros de la industria gastronómica madrileña en esta segunda década del Siglo. Desde luego el año termina mucho mejor de lo que empezó, cuando todo eran lamentos y cierres y nada hacía presagiar la fiebre de aperturas que se ha producido desde que terminó el verano.

Tweed se encuentra en el número 13 del Paseo de la Castellana, el local que ocupara Astrid & Gastón antes de trasladarse y cambiar de nombre. Por metros no va a quedar, pues se trata de un espléndido espacio dividido en dos plantas que suman 600 metros, distribuidos en un comedor hermosísimo y luminoso en la planta superior y un bar en la planta baja, además de tres de comedores privados para ocasiones especiales.  La zona del restaurante funciona en los horarios habituales de servicio, mientras que la barra se incorpora a la lista (extensa, y aumentando) de lugares  calificados de “canalla” por algún contagioso motivo que se nos escapa, viniendo a significar que está abierto con su oferta de copeo y picoteo  hasta horas más o menos intempestivas.

Y como escribiámos al principio, la apertura de Tweed Madrid es un buen ejemplo de como están las cosas a estas alturas, en las que un restaurante declaradamente tradicional, a pesar de alguna (tímida) protesta de vanguardismo, sustituye a otro que fue punta de lanza en la renovación de la hostelería en Madrid a mediados de la década pasada. No hay que perder el tiempo buscando el más mínimo detalle innovador en la carta de Tweed, no lo hay, pero a cambio encontramos platos de nuestra más arraigada tradición, pulcramente ordenados en unos grupos de carta que ingeniosamente evocan al mundo de la moda.  Semejante despliegue de academicismo gastronómico obedece a la identidad del jefe de cocina elegido, José María Ibáñez, profesional de gran solvencia y larga trayectoria en cocinas de tanto postín como las del desparecido Jockey, los restaurantes Semón de Barcelona o el restaurante del Gran Hotel Velázquez.  Está claro que los promotores de Tweed, empresarios que conocen bien el negocio por gestionar otros restaurantes madrileños de la más diversa índole (como Sukothay, Optimist o Seis 50, entre otros) identifican perfectamente las demandas de un público bien definido que no arriesga con experimentos de resultado incierto y prefiriere ir a lo seguro, la buena cocina tradicional de toda la vida. Modernidad y vanguardia andan en estos tiempos reñidos, y parece que así van a continuar por algún tiempo.

La misma tónica se mantiene en la decoración de un local al que cualquier cosa le sentaría bien. Los grandes ventanales sobre el Paseo de la Castellana iluminan un comedor muy bonito, clásico y elegante, al que se accede desde la escalera que te recibe nada más entrar en Tweed. El ambiente burgués se refuerza con frondosa mantelería, una vajilla de porcelana retro o los uniformes del personal en los que, claro está, el tweed está muy presente (cortesía de Scalpers). Tanto clasicismo se atempera con musicón en la zona del bar, que cuenta con la presencia de un deejay residente para servir de fenomenal engarce entre el pasado y el mundo actual. Cool!!

TWEED

Negocio Cerrado

Paseo de La Castellana, 13 Madrid
Cocina: Tradicional Renovada

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