Restaurante Clarita, Corredera baja de San Pablo

Clarita, la decadencia de un restaurante que estuvo de moda

En la víspera del puente de la hispanidad fuimos al Teatro Lara en el que representan estos días Burundanga, ya que invitaba un gran amigo que además se tomó la molestia de reservar en Clarita debido a su cercanía con el teatro (casi puerta con puerta) y a haber leído por ahí que estaba bien y que es propiedad de los gestores del Lara.

La obra tiene momentos gracioso, en general es amena y se olvida rápidamente. Curiosamente la descripción vale perfectamente para nuestra cena en Clarita, amena, por la compañía, y perfectamente prescindible. El caso es que hace unos 7 u 8 años  era uno de los restaurantes de moda de la zona de centro, animado, informal, con chispa, uno de los pioneros en explorar nuevas fórmulas para convertir las cenas en algo más que mero avituallamiento y resultó un soplo de aire fresco frente al rancio panorama de la restauración madrileña con su propuesta de decoración “casual”,  picoteo, buen precio, etc.

El local es ahora más luminoso, con una puesta en escena más formal, más aburrido y previsible, y aunque la cocina nunca fue el punto fuerte, la noche de autos que estoy contando resultó especialmente anodina, aburrida y alguna cosilla más que me reservo. Lo único destacable fue las alcachofas, que estaban muy buenas, mientras que las samosas no pasaron de correctas, los saquitos de centollo totalmente insípidos, el pulpo, procesado, el salmón decepcionante y la carne, fracaso total. Los postres elevaron algo el nivel, la tarta de queso más que el resto. A destacar que te sirvenuna botella de agua del Aaiún (de grifo), algo que es de agradecer en Madrid.

Salimos a 35 leuros por bigote en una cena de picoteo con una única botella de vino y alguna cerveza, así que barato no es, más bien caro, anodino y, creo que ya se entiende, decepcionante.

Al escribir esto veo que reservando a través de una conocida plataforma de reservas que ofrece un 30% de descuento en cualquier día y hora, lo que explica el resultado, la baja calidad para el precio pagado. A la larga estas prácticas conducen a la ruina de los  negocio que incautamente participan en la farsa. Así no se fideliza a clientes espontáneos y además queda feo pagar un sobreprecio respecto a los demás clientes que están avisados de la promoción. Cosas de la economía colaborativa…

CLARITA

Restaurante, Gastrobar | €€€€€€
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Corredera Baja de San Pablo, 19 Madrid
+34 915 22 80 70
Cocina: De mercadoCreativaInternacional