Un desastre

La noche comenzó con una pésima asignacion de la mesa, situada en una zona de paso a pocos metros de la entrada y pegada al repero, lo cual obligó a mi acompañante a verse obligada a moverse varias veces durante la cena.

La velada continuó con un servicio muy mediocre, lento y antipático. La ineptitud de la camarera que nos atendió fue del todo explícita cuando derramó una bandeja llena de cubiertos y copas con vino manchando, entre otras cosas, mi camisa, abrigo, pantalón y ropa interior y cubriendo el suelo y mi mesa de cristales rotos.

Sin haber recibido disculpas ni de la camarera ni del encargado decidí pagar la cuenta (46,50€) y marcharme. El encargado se comprometió a pagar los costes del lavado de la ropa.

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