Como supongo que era antes

El restaurante Salvador tiene toda la pinta de ser uno de los últimos ejemplos de lo que fue Madrid, o sus restaurantes por lo menos. Me juego el cuello de mi jefe a que no han metido un duro (o tres céntimos de euro) en los últimos veinte años. Gracias a Dios por otra parte. Es una gozada de sitio, camareros de los de antes (simpáticos con la suegra), comedores con paredes atiborradas de cuadros y fotos con motivos taurinos (ideal para llevar a un guiri amante de los bichos), y sobre todo platos tradicionales buenísimos. Croquetas, tortilla, ¡¡panaché de verduras!!, guisantes con jamón,  habitas rehogadas (jo), rabo de toro, buñuelos de bacalao, callos, fantástica merluza a la romana (con medias raciones), o popietas de lenguado. Vamos, de coña. Si estás harto de mamarrachadas, éste es el sitio. A mi me chifla.

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