Tartán, el siguiente de la lista

A rey muerto, rey puesto, y no es que queramos matar a nadie pero las Reglas del Candelero son así, y ahora que parece que decae el furor tomatil llega Tartán o en puridad “Un Restaurante Llamado Tartán”, con todas las papeletas para erigirse en rey de la montaña madrileña y ocupar el primer puesto del wish list de quién quiera preciarse de estar a la últimísima. El síntoma inequívoco de esto que decimos es el crecimiento exponencial del grado de dificultad para reservar en Tartán. Y como hay crisis, y de las gordas, si en un libro florecen sus páginas otro, forzosamente, se ve sometido a una cura de adelgazamiento que si la gerencia no lo remedia suele terminar en deceso. Pura Naturaleza, cruel e inexorable. No sabemos si nos explicamos pero nosotros nos entendemos.

¿Por qué Tartán? El nombre está relacionado con la famosa tela, muy presente en la decoración de este nuevo restaurante del cocinero Javier Muñoz Calero, quien ha irrumpido en el panorama gastronómico madrileño (en lo sucesivo pgm) dispuesto a hacerse notar desde el primer momento. Después de formarse y foguearse en el extranjero (incluyendo País Vasco y Cataluña) y de algún pinito en Madrid, ya con las ideas claras Javier ha decidido abrir negocio propio y hacerlo bien, tirando de todos los ingredientes de la receta del éxito.

Uno: local distribuido en dos plantas en el Barrio de Salamanca, decoración de inspiración industrial con amplia presencia de madera envejecida, sillas de diseño incómodas (especial cariño por Tolix), lámparas de araña, un sinfín de objetos aquí y allá que parecen personales y todo mezclado para obtener un resultado agradable y aparentemente acogedor. ¿Les suena? Si no fuera así y no quieren desentonar recomendamos la adquisición urgente de algún manual sobre la materia y la lectura de cualquier  blog o revista behind the trends…

Y dos:  ¿qué se come en Tartán? Pues claro está, qué esperaban: una original propuesta culinaria, cocina sencilla y sin pretensiones, apta para todos los bolsillos, sabores de siempre aggiornados y con una puesta en escena diferente. Buena oferta de embutidos y conservas  premium, y en general, lo que el mercado ofrezca. Quienes lo han probado dicen que está muy bien una ensaladilla con aguacate de alguna manera deconstruida, el salmón semicrudo, las carrilleras o las migas con panceta. Y sobre todo, precios contenidos a no ser que se opte por acabar la fiesta con unas copas, posibilidad que también existe en Tartán.  Insistimos, una propuesta novedosa y original que, sin embargo, nos ha recordado un post leído hace cierto tiempo en el que el autor aplicaba el concepto No Lugar al mundo de la gastronomía y los restaurantes. Pero, después de releerlo, comprobamos aliviados que se trata de una asociación absurda y sin fundamento alguno (entiéndase, por nuestra parte). Bienvenido Tartán, un restaurante que hay que conocer.

 

2 comments on “Tartán, el siguiente de la lista

  1. ” […] Después de formarse y foguearse en el extranjero (incluyendo País Vasco y Cataluña) […] ” No jodamos, por mucho que quieran algunos País Vasco y Cataluña no son el extranjero.

  2. Poca ventilación. Desde minuto “0” y siendo Viernes decían que ya se les había acabado el vino más económico, lo cual solo te dejaba la opción de adquirir vinos de 20 euros botella ( Vaya cara ¡¡). Comida fría . Servicio deficiente. Y como ya estabamos avisados por lo que habíamos leído en Internet a la hora de pagar nos habían “COLADO” con toda su cara 2 platos de ensaladilla que no habíamos pedido, en total nos pretendian timar 22 eurillos del ala por la cara. Se lo dijimos a la camarera y como si no fuese con ella, ni perdón, ni nada parecido. ¡¡ Uyy lástima estos nos han cazado !!. Lo único digno la decoración. Resumiendo a mi no me vuelven a ver por ahí.

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