EXOTISMO DE BARRIO

Aparecen en Madrid algunos restaurantes de barrio que permiten una aproximación a los sabores auténticos de la cocina hindú a través de platos muy especiados con sabores y aromas peculiares. Destaca entre ellos Bombay Palace, cuyo primer local abrió hace unos años en la calle Ave María, en el pluricultural Lavapiés. En 2006 abrieron un segundo en el barrio de Retiro. Local modesto, alejado de la espectacularidad de los antes citados.

La cosa no mejora con el servicio: algunos camareros, de evidente origen indio, ni siquiera hablan español por lo que para entenderse con ellos hay que recurrir al inglés o, en su defecto, al lenguaje de las señas.
Sin embargo, la autenticidad de su cocina, y los precios, invitan a visitar este restaurante. Desde la torta de pan hasta los curries y los “tandooris” todo está bastante bueno, sin miedo además a los excesos de picante o de especias.

La comida se abre con las “samosas”, empanadillas rellenas de carne picada y especiada que aquí resultan bastante bastas y nada crujientes. Mejor unas “pakoras” de pollo fritas y rebozadas, o las “onion bhaji”, tiras de cebolla fritas en mantequilla y especias.
Lo verdaderamente recomendable son los platos fuertes. Muy buenos los curries, bien de pollo, bien de cordero, en ambos casos con distintos grados de picante. El más fuerte es el “vindaloo”, con una potente salsa que acompaña perfectamente al sabroso cordero. Naturalmente hay que acompañar el curry con algún arroz basmati de grano largo, aromático y ligeramente condimentado. Para los que huyan del picor hay versiones suaves como el “pasanda”, con una salsa dulce de ajo y jengibre.

La otra gran especialidad son los “tandooris”, carnes hechas a fuego lento en hornos tradicionales de barro que previamente han sido adobadas y maceradas. Los panes, tortas finas y crujientes, también se hacen en estos hornos.
El postre más tradicional, adecuado para rebajar los ardores de los picantes, es el “lassi”, batido de yogur que también puede tomarse con la comida. Menos recomendable el “kulfi”, helado de pistacho y mango sin ningún interés.

En cuanto a los vinos, lo mejor es olvidarse. Una cocina tan especiada y potente se acompaña mucho mejor con cerveza. Si quiere un toque exótico pida la King Fisher, importada de la India.