PREVISIBLE PERO AUTÉNTICO

Maruzzella es una pizzería napolitana bastante auténtica -cuyo nombre responde al de la célebre canción de Renato Carosone-, de oferta muy limitada al clásico sota, caballo y rey, o lo que es lo mismo, antipasti, pasta y pizza. Cuenta esta nueva casa con una acogedora decoración de trattoria, plagadas las paredes de fotos de actores, casi todos, claro, italianos.

Y cuenta también con una recogida terraza muy adecuada para estas fechas. Y, de fondo, con una música italiana bastante estruendosa. Y con un servicio bastante despistado e irregular que no siempre está a la altura. Y con algunos feos detalles como que mientras se espera no se sirva en la mesa ningún aperitivo. O que el vino, aunque se pida uno de los mejores de la carta, se sirva en la copa más pequeña posible.

Dicho esto, la verdad es que en Maruzella se come bastante bien. Sobre todo las pizzas, que alcanzan un nivel satisfactorio. Hasta veinte diferentes, todas de masa fina, de esas que se doblan sin romperse, y en las que se emplean productos de buena calidad. Muy buenas la napolitana (tomate, ajo, anchoas y orégano) y una auténtica margarita, con tomate natural, estupenda mozzarella y su toque de albahaca. Aunque las pizzas constituyen la oferta principal de esta casa, en los antipasti (entradas) nos encontramos algunas sorpresas agradables, como la excelente mozarella di bufala, una de las mejores que hemos podido probar en Madrid, llena de sabor, que se toma simplemente aliñada con aceite y pimienta –siempre y cuando el camarero se acuerde de ponérselos en la mesa-. Más vulgar resulta el vitello tonnato, con una correcta salsa de atún pero una ternera un poco seca.

El tercer gran apartado de la carta son las pastas, que en general son muy satisfactorias. Estupendos los espaguetis carbonara, lo mismo que unos tagliatelle a la boloñesa, la célebre salsa de carne picada que aquí está francamente buena. Entre las pastas frescas destacan los ravioli, sobre todo los rellenos de boletos.

De los postres sobresale un ortodoxo tiramisú. En cuanto a la lista de vinos, incluye bastantes caldos italianos, algunos poco habituales en España, con precios bastante razonables que invitan, al menos, a probarlos.