UN CUARTO DE SIGLO

Corren días en que novedades carentes de interés en su mayor parte se suceden de manera vertiginosa. Y aunque no sea noticia, el cierre de restaurantes se sucede casi al mismo ritmo. Un abrir y cerrar que hace más meritorio el hecho de que un establecimiento cumpla 25 años. Sobre todo cuando se trata de un lugar recomendable por su cocina y por la atención a los clientes.

Señorío de Alcocer es la obra de un navarro, Doroteo Martín, que hace cinco lustros se hizo cargo de esta casa y la ha mantenido inalterable. En su carta no hay que buscar modernidades. Su oferta gastronómica, que apenas ha cambiado en todos estos años, es de un clasicismo total. Pero muy satisfactoria. Cuando en Madrid se habla de las mejores alcachofas, de habas, de borrajas, de espárragos, de pencas de acelgas, de pochas o de menestras siempre hay que referirse a esta casa. Producto de primera que llega en cada temporada procedente de las huertas navarras y que se prepara de forma sencilla y tradicional. Y a su reclamo acude una numerosa clientela que disfruta de esos platos en los cinco reservados o en el comedor principal, decorado en maderas al estilo inglés, excesivamente clásico.

Para celebrar estos 25 primeros años, han preparado un menú para las cenas en el que se incluyen algunos de los platos que han sido referencia en este tiempo. Por 40 €, sin vino, se sirve puré de lentejas con foie, todo un clásico; lasaña de hongos, algo pesada pero muy rica de sabor; la impecable menestra de la casa, con las primeras verduras del otoño (alcachofas, guisantes, judías verdes…) rebozadas; el arroz con almejas, seguramente el plato con más éxito en estos años; y, para terminar un albondigón trufado, bien jugoso, con una salsa para mojar pan. De postre, los tradicionales canutillos, algo más flojos, con un helado de café sin interés. Un repaso a lo que ha sido y es la cocina tradicional de cinco lustros con un precio muy interesante.

En la carta siguen los platos de siempre: pencas de acelgas rellenas de jamón; sopicaldo de gallina; los guisos del día; los lomos de merluza a la romana; las cocochas de merluza al pilpil; el ajoarriero con gambas; las magras de jamón con tomate y huevo frito… Todo el recetario tradicional navarro ejecutado de manera muy correcta.

Se completa con una carta de vinos que, en este caso, sí ha sufrido una gran transformación en los últimos tiempos gracias al esfuerzo de José de la Cruz, sobrino de Doroteo.