Restaurante Columbus en el Paseo de Recoletos de Madrid

Columbus, la apuesta de los Sandoval

Columbus es el nombre elegido por los hermanos Sandoval para este nuevo y emblemático restaurante situado dentro de la sucursal madrileña del Casino Gran Madrid (el de Torrelodones para entendernos).  La apertura de Columbus se ha precipitado en las últimas horas, después de que el Casino abriera el pasado lunes sus puertas, apenas una hora después de que se firmara la licencia de apertura definitiva. Madrid ya tiene casino de verdad, puro y duro, y seguro que los treinta y pico kilómetros que desde ayer no hay que recorrer para jugarse el bigote animará a más de un mostachudo a acercarse por Colón…

Centrándonos en el restaurante Columbus, lo primero que hay que señalar es que se trata de una apuesta al todo o nada de los hermanos Sandoval, absolutamente implicados (o concernidos, tal vez) en la marcha de un restaurante que traslada la cocina de Coque al mismísimo centro de Madrid, acercándola casi los mismos kilómetros que sucede con las salas de juego, adonde se encuentra la inmensa mayoría de su clientela.  No obstante el corte clásico de la carta de Columbus se distancia de la estricta fórmula de menús disponibles el el restaurante de Humanes, pero contiene algunos de sus platos más celebrados y desde luego se nota la dirección de Mario Sandoval en una pobladísima cocina visible desde el comedor. También están disponibles dos interesantes menús degustación, denominados Oeste y 1485 en los que se mantiene, al igual que en la carta, una sorprendente moderación en lo que a precios se refiere. Puede que en ello tenga algo que ver la singularidad de un restaurante en el que es preciso presentar el DNI para acceder, por se parte de un casino que lo utilice como “gancho” para atraer clientes a las mesas de juego. Si previamente han sido desplumados poco se puede hacer con ellos, ¿no?. Sea cuál sea el motivo, los precios que hemos visto resultan de lo más atractivos.

Y no terminamos sin la obligada referencia a la decoración de Columbus, imputable a Ignacio García de Vinuesa y que ha logrado crear un ambiente de lo más peculiar. Puede que su objetivo de crear un “un lugar mágico en el que los sueños se puedan hacer realidad” no describa exactamente el resultado logrado, pero incluir en una frase tan bonita y conmovedora la palabra “pesadillas” no hubiera resultado muy comercial. Lo que sí es cierto es que la decoración, independientemente de que guste más o menos, encaja bien con la idea de lo que puede uno esperar cuando acude a un casino.  Y comer o cenar con la vista puesta (literalmente) sobre las mesas de black jack o las ruletas es un singular y potente elemento decorativo muy presente en el comedor de Columbus.

En definitiva, una espectacular apertura la de este Columbus que añade argumentos para pensar que Madrid está recuperando su pulso y atractivo. Que así sea.

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