Comedor de Trufa Blanca, en Granvía Uno

GranVía Uno, el encanto del exceso

Granvía Uno es el impresionante restaurante todoenuno que acaba de abrir en la calle Gran Vía de Madrid, justo en la confluencia con Alcalá, así que no hace falta más explicación sobre la privilegiada ubicación y todo eso.  No es precisamente un cuchitril, no. Éste es uno de esos locales que en Madrid se abre cada cinco años (justo se va a cumplir el lustro desde la apertura de Ramsés, ¿se acuerdan?) y que cuentan con todos los atributos para convertirse en destino obligado de nativos y forasteros a los que les guste estar a la última. Y cuando decimos todos, es que son todos, pues en sus seiscientos y pico metros puede tener cabida hasta un spa. No, no decimos que lo haya, pero cuando hay metros….

Lo que sí hay son distintos espacios para tener entretenido a cualquiera: en la planta de calle se encuentra el enorme Open Bar, con su barra y mesas altas y un amplio comedor “informal”, abierto desde temprano por la mañana y con vistas a una cocina súper high tech de la que salen (saldrán) sandwiches, burgers, ensaladitas o tapas, raciones y, en general, platos sin complicaciones y asequibles. Ah, y pizzas, elaboradas in situ por Salvatore, que así se llama el paisano (pizzaiolo) que anda haciendo malabarismos con la masa por encima de su cabeza. Avancemos, o mejor descendamos, a la planta inferior en la que nos recibe la zona de coctelería con una impactante y teatral barra, antesala del plato fuerte, el restaurante gastronómico y fetén de Granvía Uno,  de nombre Trufa Blanca. Palabras mayores para una cocina ecléctica y variada, con toques tradicionales aquí, más atrevidos acullá (¿una ojeada a la carta?) y que es reponsabilidad del joven pero sobradamente preparado cocinero navarro Miguel Ángel Mateos.

Esperamos que estas breves líneas les sirvan para orientarse sobre lo que pueden esperar de Granvía Uno, un multiespacio verdaderamente apabullante que pronto se completará con La Despensa (si es que tiene de todo), un espacio privado y autónomo con acceso desde Caballero de Gracia pensado para reuniones y celebraciones exclusivas. Lo dicho, un bombazo.

GRAN VÍA UNO

Negocio Cerrado

Gran Vía, 1 Madrid
Cocina: De mercadoDe autorDiversaRacionesTradicional

13 comments on “GranVía Uno, el encanto del exceso

  1. En poco menos de dos horas en el establecimiento he asistido a todo lo que no debe hacerse en un restaurante que se precie de bueno: cenamos en el recargado y kitch salón del subsuelo, cuya carta refleja que en Gran Vía Uno, el precio siempre es más alto que el valor de lo ofrecido: huevos fritos con supuesta trufa blanca a 14 euros, hamburguesa por 10, croquetas… ¡verdadera cocina de autor! El maitre del salón, un sudamericano que no escatima ni en obsecuencias rastreras para con los clientes ni en maltrato audaz para con sus subalternos, reprendiendo de muy mala manera a los camareros en mitad del servicio y a vistas de todo el mundo, sin muestras del mínimo tacto. Nuestro magret de pato llegó helado a la mesa. Recién cuando lo dijimos se nos explicó que era un plato frío (¿dónde se ha visto?). Nuestra carne estuvo bien; sin embargo, en la mesa de al lado una señora se quejó por exceso de grasa, y desde el salón se escuchaban los gritos del cocinero, insultando y negándose a cambiar el plato, como si fuese él quien pagaba los cuarenta euros del mismo.
    La música de chiringuito playero, a todo volumen, no terminaba de encajar con los sofás y las velas (otra muestra de mal gusto). ¿El postre? La peor y escasa tarta tatin que he probado en años y la tarta de queso ni siquiera es casera, aunque en la carta no hay advertencias de ello. La tabla de quesos, exigua, aunque el precio no lo sea.
    Se ve que hay dinero invertido; pero nada más.

  2. comi alli ayer, menu del día, 15 euros. la ensalada de burrat: era lechuga y un trozo de queso (burrata?) desparramado sin más, habia que aliñarsela uno mismo (como en los mejores restaurantes) con aceite, imposible de administrar, y sal. el pollo de corral a la brasa, habia cogido pocas brasas en definitiva: crudo y sin sabor. y los chipirones a la plancha , sin limpiar correosos y sin tostar, el arroz con cilantro frio……….en fin no vuelvo

  3. Podría ser todo lo que dice que es, pero lo que es, es lo que un restaurante nunca debe ser. Servicio lento, platos que llegan frios, en completo desorden, es decir, que el aperitivo llega cuando ya te han servido el primer plato. Eso si, como tienen que llevárselos a calentar, te sirve para llenar el “hueco”. La comida no está mal, pero un poquito escasa. Pedí un revuelto de espárragos y deberian haber quitado la S, pues era de “espárrago” y a destacar, la poca eduación y falta de profesionalidad de los camareros.
    En fin, me sacudí los zapatos al salir y no pienso volver ni recomendárselo a nadie. La verdad es que es una pena, pues podría funcionar por el sitio que está y la idea del negocio.

  4. Es una pena que después de la inversión que han hecho en este local, no hayan cuidado la elección de personal. El encargado o responsable de sentarte en la zona altan es déspota y preponente, contesta al cliente de forma continuada y sin educación. Los platos llegan fríos a la mesa y se molestan porque lo dices, y lo peor es que la señorita camarera de gafas está aprendiendo de este personaje por lo que no creo que llegué a ser una buena profesional nunca…. La comida en cuanto a elaboración estaba buena (después de tener que calentar los platos) y el menú está a un precio muy asequible. Señores!!! Póngase las pilas sí quieren aguantar, que en está época de crisis se agradecen aperturas de locales como estos, pero con buen servicio. Aquí es lento, malonso y descarado.

  5. Me estoy haciendo una pionera de este restaurante, la comida muy buena. Entre semana siempre como de menú, a un buen precio, pero algún fin de semana que he ido he pedido el gambón crujiente, alguna ensalada, tostas, y los huevos con patatas y jamón, y todo riquísimo!! Suelo llevar a amigos y se quedan impactados por la decoración del local.
    Lo cocteleros son unos chicos muy jóvenes que hacen unos cócteles asombrosos con una presentación bastante especial, pero cuidado pidiendo cócteles que los hay para todos los gustos.
    Se nota mucho la mejora que está haciendo desde su apertura, van cuidando más los detalles, y al igual que al principio tenía quejas, poco a poco van agradándome más

  6. Pues pensaba ir, pero leyendo las críticas ( las cuales agradezco muchísimo tanto por los comensales que se han molestado en escribirlas para que los demás no piquemos!….como por esta web que acabo de descubrir y estoy encantada!!!) pues como que ya NO VOY.
    Somos siete…. ¿ALGUNA RECOMENDACION? GRACIAS A TODOS.

  7. Un local espectacular en pleno centro de Madrid. 700m2 de buen gusto con tres ambientes bien diferenciados. En la primera planta una barra, zona de bar y el restaurante OpenBar donde se puede comer menú al medio día y carta por la noche, desenfadado y comida divertida. En su planta baja una de las coctelerías más cool de Madrid y el restaurante gastronómico Trufa Blanca. Su nuevo cocinero Youssef Zairi es reconocido por su buen trabajo en proyectos anteriores que han triunfado dentro y fuera de España. Su carta de vinos españoles es una delicia, de punta apunta de España una gran selección. Un lugar que hay que visitar.

  8. Un restaurante muy elegante y perfecto para grandes eventos o celebraciones. Seguramente el precio será alto pero seguro que el servicio y la calidad de la comida lo merecen. Gracias por compartir la información sobre este restaurante tan especial.

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