Taberna Arzábal Reina Sofía

Arzábal Reina Sofía, una delicia pero….

El pasado fin de semana la pareja sentimental que integramos mi señora y yo mismo avinimos en dar una vuelta por los madriles, con la única condición de esquivar, o al menos intentarlo, el intenso calor que hace de Madrid una ciudad insoportable en julio.   La exposición Wilfredo Lam en el Museo Reina Sofía, muros gruesos, aire acondicionado, nos pareció atractiva y allá que avanzamos. El montaje es recomendable, y visitar el Reina Sofía siempre es un placer. Como había motivos para celebrar completamos la salida con un picoteo ligero en Arzábal Reina Sofía y su extraordinaria terraza.

Como llegamos pronto, poco antes del cierre del Museo, nos pudimos sentar en unos taburetes cerca del acceso desde la calle. Todas las mesas estaban reservadas para la cena. El modo celebración se tradujo en dos copas de Champagne, fresquito, muy rico. Para picar pedimos unas croquetas, siempre que las hemos tomado en el Arzábal de Menéndez Pelayo nos han parecido extraordinarias, así que no había motivo para desconfiar. La ensalada de tomate con ventresca también nos provocó, así como el espeto de sardinas. Lo que puede considerarse como el picoteo veraniego en toda regla. La besamel de las croquetas, tal y como la recordábamos: fantástica. Pero no todo estaba en su sitio ya que el rebozado tenía una textura chiclosa, nada de ligereza, nada crujientes. Supongo que habían venido desde una cocina lejana y el traslado no las mejoró. Aún con todo eran correctas, no extraordinarias salvo en el precio, 13 Euros. El tomate con ventresca bastante decente. Tomates pelados y muy fresquitos, aunque insulsos. La ventresca fenomenal. Como era media ración, nueves leuros. El “espeto” no era tal. Ocho lomos de sardinas bien carnosas, pero un espeto es brasa y sal. Lo que comimos, sin estar mal, no es un espeto salvo que los lomos se presentan ensartados, sobre unas láminas de tomate. 18 machacantes. Las sardinas más caras que he probado. Ni de lejos las mejores. Para rematar una torrija con helado. Estupenda, pero por 9 Euros otra cosa habría sido un insulto. Café y dos gin tonics redondean una cuenta que ascendió a 93 Euros. El sitio es estupendo, el servicio nutrido y muy simpático, aunque dudo que la mayoría fueran profesionales. Me llamó la atención la presencia muy evidente de los propietarios, con sus chaquetillas de un blanco impoluto sólo roto por referencias a marcas comerciales. En resumen, Arzábal Reina Sofía cuenta con una terraza muy agradable en una localización realmente envidiable, la cocina está bien, sin grandes alharacas, pero me pareció que los precios se acercan peligrosamente a lo que puede considerarse una tomadura de pelo. Aún así es probable que vuelva pero ya avisado de los riesgos.

 

Escribir un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *