Restaurante Amazónico Madrid

Amazónico, perfecto ejemplo de restaurante de moda

Amazónico es el mejor ejemplo de restaurante de moda en Madrid: mesas muy pegadas, camareros apresurados por todos lados, decoración exótica y gente….gente que quiere dejarse ver o tiene curiosidad por saber qué es lo que hay detrás de esa puerta en la que siempre hay tanta gente, mucho coche con los warning e infinidad de reseñas en los medios. En nuestro caso fuimos a cenar unos amigos hace unos días y resultó un lugar muy divertido, sobre todo si te conceden una buena mesa que permita ver qué es lo que pasa en las otras. Llegué tarde y me dejaron la silla “de espaldas”. A quién corresponde, perdono pero no olvido. Como decía una amiga …”hay mucho pajareo”. Pero mucho, mucho…

El caso es que lo que es bonito de verdad para mi son los platos, lo que viene siendo la vajilla. Divinos, animalistas, a mí me tocó la rana aunque el más bonito en mi opinión es el tucán, antes que el leopardo. Según entras hay pasillos un poco laberínticos, muchas mesas, todo muy apretado pero elegantón. He de decir que los camareros están estresados: uno me mojó la manita con el vino que me estaba sirviendo y ni pestañeó a pesar del correspondiente y reglamentario aspaviento, y otro derramó el agua que tenía que verter en un vaso y acabó ahogando mi zamburiña. Querría rematarla. La maitre resultó un encanto, estupenda. Al final todo se compensa.

Bueno pues cuando entras, te das cuenta de que el sitio es grande y tiene muchas mesas. Además, juegan con los espejos con lo que los espacios confunden. Si bajas al baño, verás que hay otra planta dónde parece que no se puede entrar sin salvoconducto…hay un cordón de terciopelo que abren y cierran para que la gente acceda a las mesas. Al fondo un escenario con música en vivo, al menos los jueves. Varias barras con gente copeando mientras otros piden en esa zona más “exclusiva”.

Y ya toca hablar de la comida, ¿no?. Lo primero, zamburiñas…4 por ración, están buenas y llegan espectacularmente emplatadas, el recipiente  está lleno de granos de café. Siguen las samosas, para mí exqiuisitas junto con la cochinita que estaba deliciosa aunque conozco varios mejicanos dónde la bordan…pero eso es para otra ocasión. De segundo comparto con mi amigo Roberto: picahna y rodaballo salvaje, primero nos trajeron el pescadito. Los dos pensamos lo mismo: este plato de 32 Euros está seco. La guarnición era lo más rico, pues vaya. Menos mal que luego trajeron la picanha: ES-PEC-TA-CU-LAR. Salivo nada más acordarme. Servida en una especie de pincho moruno bien grande que pasea el camarero y luego corta allí mismo. Vi a unos cuantos por allí rondando antes del nuestro así que apunta a plato estrella. De mis vecinas de mesa (amigas, claro) probé la lubina (riquísima) y el lenguado (el pescado que más me gustó). Los traen con unas salsitas tipo mayonesa buenísimas, no words.

De postre, tres texturas de limón, bastante bueno y una selección de helados en unos conitos ideales que hacen a diario el maestro heladero que tienen inhouse. De frijol, aguacate, vainilla, coco, varios sorbetes….muy ricos, el postre no puede ser más mono.

En fin, Amazónico es el nuevo restaurante que sigue a Quintín, muy chulo para conocer y ver lo que se cuece. Puedes cenar muy bien pero lo pagas…y sobre todo, ¡lo que cuesta reservar! Todo esto hace que sea todavía más especial poder ir a ver lo que allí pasa…con políticos incluidos y amigos de la infancia que te encuentras de casualidad. Eso sí, hay que ahorrar!

AMAZÓNICO

Restaurante, Asador, Lounge bar | €€€€€€€
21 opiniones
Calle Jorge Juan, 20 Madrid
+34 915 15 43 32
Cocina: A la brasaDe mercadoTradicional

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