Restaurante El Perro y la Galleta en Madrid

El Perro y la Galleta, elegancia británica

El Perro y la Galleta es el segundo restaurante de Carlos Moreno Fontaneda, quien después del éxito cosechado con el Bar Galleta en Chueca se ha decidido a dar el salto y repetir esquemas en la zona más profunda del Barrio de Salamanca, en el inicio de Claudio Coello y con vistas al Retiro nada menos. El sagaz lector habrá adivinado que las repetidas alusiones a la galleta algo tendrán que ver con el apellido del promotor, que sí, es descendiente directo de la familia que elaboraba las famosas “marías” en la desaparecida fábrica de Aguilar de Campoo. Y lo del perrito tiene relación con la explícita afición del Sr. Moreno por los Jack Russell Terrier, tal y como se aprecia en su ameno perfil en Instagram.

Este nuevo restaurante madrileño, abierto a principios del verano, es un auténtico primor en lo que a decoración se refiere, siendo todo el mérito de Carlos (alguien se ha dado un atracón severo de World of Interiors….) tan implicado en estos asuntos como en el aprecio por los canes. Grandes ventanales de cuarterones con vistas al Parque del Retiro dan paso a un cuidado interiorismo en el que predomina la madera, el color blanco, magníficos fanales y una atractiva colección de radios antiguas, además de innumerables retratos perrunos. Todo muy british. Espacios deliciosos en los que resulta fácil encontrarse a gusto a cualquier hora del día, porque por supuesto se abre muy pronto y cierra tarde cualquier día de la semana.

La cocina de El Perro y la Galleta se define como cocina internacional, y a parte de la obsesiva presencia de la galleta como ingrediente en bastantes platos de la carta (en los postres abruma) no es recomendable hacerse demasiadas ilusiones de encontrar algo original o distinto a lo que habitualmente puebla las cartas de cualquiera de los nuevos restaurantes que transitan por Madrid últimamente: un tartar por aquí, tiradito por allá, cocas y ensaladas, el ineludible risotto o la hamburguesa con cebolla caramelizada, que no falte. ¿Tataki de atún más o menos rojo?. ¡Por supuesto!. Sólo faltan las medias raciones. Cocina amable y previsible (subidita de precio también) de la que es responsable el joven y viajado cocinero navarro Itxaso Elósegui, que también firma la oferta gastro de Bar Galleta. Y en este punto nos permitimos hacer un inciso, o un llamamiento incluso: los empresarios, emprendedores y profesionales del sector en general que estén barajando la posibilidad de instalarse o extender operaciones a Madrid tal vez deberían buscar un nuevo nicho de mercado. El de restaurantes y gastrobares enfocado hacia ese público urbano que se pirra por locales trendy hace tiempo que apunta alarmantemente a la saturación, y a lo mejor todavía hay sitio para cuatro o cinco más, pero a lo mejor no. Es sólo un aviso…..

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