Restaurante Amparito Roca Madrid

Amparito Roca, actualidad frente a realidad

Una nueva visita a Amparito Roca durante este puente de mayo ha servido para reforzar la opinión que ya teníamos de que es un restaurante verdaderamente estupendo, y de paso ha propiciado una reflexión algo melancólica sobre la realidad de los restaurantes en Madrid, casi enfrentada a la actualidad, machaconamente repetida en blogs, diarios y revistas.  También aquí nos ocupamos con cierta asiduidad de destacar las últimas novedades asumiendo que la distinguida audiencia está ávida por conocer lo último de lo último, no estamos libres de pecado, mea culpa, pero lo cierto y verdad es que la rabiosa actualidad puede que no sirva más que para ocultar la simple realidad a la que los medios no prestan atención.

Esta reflexión que puede parecer una bobada, y que probablemente lo es, surge como decíamos al comienzo, tras una excelente comida en Amparito Roca, un restaurante abierto hace menos de dos años y que desde entonces conoce un éxito notable aunque es prácticamente invisible en los medios habituales, ocupados en reseñar la última apertura del grupo de nombre simpático (y tontorrón) que causa furor entre las influencers y los foodies, aunque todos sepamos que en él se come bastante mal, te tratan bastante peor (como si te hicieran un favor por admitir tu presencia) y además, reconozcámoslo, se paga un precio desorbitado.

Justo lo contrario que, por poner un ejemplo, hay más, nos ocurrió el otro día en Amparito Roca. ¿Problemas para reservar?. Ni una pega, dónde caben 60 entran 68 vinieron a decir. Llegamos al restaurante y ahí estaba el propietario, Jesús Velasco, presto a recibirte con simpatía y calidez. Puede que sea el mejor actor del mundo, pero en ese momento sabes que está encantado de tenerte allí. Te sientas en una mesa amplia y cómoda, vestida con un mantel de hilo, y al instante un competente camarero te sugiere un aperitivo. Como negarse. Unas deliciosas croquetitas, cortesías de la casa, y tras diez minutos llega Velasco y y entre chanzas y requiebros organiza lo que vamos a comer sin que casi te des cuenta. Y no es  empresa fácil en una mesa de ocho comensales. Y todo sin forzar, sin intentar vender lo que no quieres, actuando con sinceridad y naturalidad.

Claro, todo esto puede contarse así después de que todos y cada uno de los platos servidos en la comida resultara absolutamente impecable. Esa naturalidad y confianza en uno mismo que demuestra el patrón sólo es posible si se está seguro de que el cliente va a disfrutar, recibiendo justo lo que espera. Tanto los entrantes (memorables el ajoblanco, las pochas y la ensalada de chipirones) como los platos principales resultaron deliciosos, bien elaborados con productos frescos y de mucha calidad. Postres impecables y una sobremesa agradable, sin achuchones ni miradas hoscas por parte de los camareros (y mira que la cosa se prolongó…) y al final una cuenta razonable y asumible, entendiendo que vale cada euro que cuesta. Esta es la realidad que nos gusta de los restaurantes de Madrid, existe si la sabes buscar, y cuando la encuentras la actualidad te importa bien poco. Cuando pase a formar parte de la realidad, entonces sí, pero no antes.

AMPARITO ROCA

Restaurante | €€€€€€€€
4 opiniones
Calle Juan Bravo, 12 Madrid
+34 913 48 33 04
Cocina: Alta cocinaDe mercadoDe autorCastellano Manchega